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domingo, junio 19, 2011

Arenisca


Sopla el viento sobre el soleado desierto

En la vastedad finamente granulada del paisaje

Tan sólo un endémico y solitario cacto sobrevive al duro entorno

 

A lo lejos, sobre la arenisca arisca, se ciernen figuras fantasmales

Ecos sombríos de imágenes que no existen, pero que están ahí

La soledad y el silencio son compañeros seguros que hablan

 

La crueldad de la luz viva, que ciega, que deshidrata, que exaspera

¡Ven a mí vida querida, que te escapas irremisiblemente!

Ven a mí, que no te quiero seca, que te rechazo por tu acartonado rostro

 

El intenso calor que derrite las esperanzas y mata la vida

Así es la vida de algunos ¿Mía? De otros, de tantos

Sopla el viento sobre la humilde duna y le provoca espasmos

 

Calambres que no son de vida, sino de muerte, de soledad, de silencio

Verte allí, inerte, solo, en la inmensidad del desierto que fue tu vida

Y sobre el desierto, la arenisca fina, cruel, que lacera, que ciega

 

Que viaja como la muerte engüadañada, llevada por la brisa

Levantada como monstruos inmisericordes que arrasan todo a su paso

Encajonado contra tu voluntad en un rectángulo de quién sabe qué

 

Humilde, pobre, miserable

Y pensar que seguirá pasando, a lo mejor el próximo soy yo

Caminando sobre la ardiente arenisca de la vida, solo

 

Con mis fantasmas, con mis sombras sobreviviendo en la luz penetrante y perenne

Así somos algunos ¿Yo? Otros, tantos

Así pasamos algunos el puente entre lo que somos

Y lo que quisimos ser y no fuimos y ya no seremos.

 

Caled.-

 

 

 

 

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)