Búsqueda personalizada

lunes, diciembre 15, 2008

Causas y efectos de una derrota

Esto que escribo es, tal vez, un tema manido pues ya sesudos y muy conspicuos analistas lo han estado tratando en diferentes espacios. Sin embargo, este asunto hasta ahora –consideración muy personal- no ha sido comentado desde el terreno del pueblo llano y simple. Yo pertenezco a ese sector de la población, que se sienta en una “taguara” a tomarse una cerveza y escucha a los parroquianos; humildes trabajadores de la economía informal, empleados de empresas privadas, obreros de la construcción y de instituciones del estado nacional, regional y municipal, y hasta uno que otro buhonero de la droga que se presenta fugazmente. Igualmente, suelo visitar con alguna regularidad, una de las plazas más emblemáticas de la región donde habito; como lo es la Plaza Lourdes de Maiquetía en el estado Vargas. Allí, se amplía considerablemente el universo de personas con las que tengo contacto pues, en ese lugar público pululan gentes de todas las clases y edades. Desde ancianos jubilados o por jubilarse, hasta jóvenes adolescentes. Es en esta dirección, que presento algunas disquisiciones producto de estos encuentros en esos escenarios.

Una primera consideración es una percepción negativa de lo que el común de la gente, tiene acerca del Socialismo. Casi nadie, por no decir todo el mundo, menciona el tema. Y esto se nota –incluso- en aquellos que dicen “apoyar el proceso”, yo he precisado que la razón de tal silencio con relación a este asunto tan importante se debe, en la generalidad de los casos, a una profunda ignorancia; vale decir, los más no tienen absolutamente ningún argumento y razón para defender la vía socialista por un sencillísimo motivo: No saben nada al respecto. Sospechan y comentan algunas cosas que el mismo Presidente Chávez ha dicho públicamente a través de sus acostumbrados programas o en los eventos en los que ha participado, pero no pasan de ser “tips” que en innumerables ocasiones, han sido fácilmente combatidos por los opositores. Se denota entonces, que hay una inmensa falla comunicacional que dote de suficientes e irrebatibles argumentos a la población para que defienda el proceso revolucionario.

Pero hay otro aspecto ideológico que no puede ser descuidado de ningún modo. Sabido es que nuestra población ha sido sometida desde hace décadas a un proceso de desnacionalización, de aculturación, de desarraigo del ser humano de su propia tierra. Así, podemos explicarnos aquellas imágenes de gente de la “sociedad civil” portando banderas norteamericanas, como si les perteneciera. Es la invasión silenciosa cuya principal herramienta se encuentra en los medios de comunicación. El bombardeo destructor de nuestras ancestrales creencias y modos de ser, tradiciones, etcétera, se ha acentuado en la misma proporción en que ha avanzado el proceso revolucionario. Si dividiéramos nuestra población de manera segmentada, nos daríamos cuenta que existe una gruesa capa poblacional adoctrinada desde los años sesenta. En aquella época, las grandes transnacionales de la información en franca alianza con las grandes corporaciones industriales y financieras, se propusieron y diseñaron campañas de distorsión de la realidad con el fin de mediatizar y acabar con el movimiento juvenil y estudiantil que protagonizó hechos históricos tan importantes como el mayo francés o las protestas masivas en contra de la guerra de Viet Nam. En este sentido, Hollywood fue, y sigue siendo, un extraordinario aliado de estas corporaciones y sus acólitos en nuestros respectivos países. Ahora bien esa enorme franja social, perteneciente a todos los estratos socio económicos no escapó a ese proceso de deformación. Y es esa masa humana –en mayor o menor grado- la que tiene inyectada en el alma, el veneno del anticomunismo. Hay inclusive, quienes confunden en un solo criterio; comunismo-nazismo, comunismo-fascismo, algo verdaderamente insólito por decir lo menos. En mi opinión, es necesario y urgente diseñar y poner en práctica un programa, proyecto o como se le quiera llamar de desideologización e ideologización que se publicite masivamente, que tenga un contenido sencillo y asequible a todas las capas de la población y que esté dirigido –fundamentalmente- a resaltar las bondades del socialismo y a anular ese veneno anticomunista que muchos llevamos por dentro, y que se manifiesta muchas veces, aún en contra de nuestra voluntad.

El otro aspecto importante que, creo, debe ser analizado es; contra la voluntad de muchos, la terrible actuación de una buena parte de quienes ejercen cargos de poder, sean de elección popular o no y aquellos que se encuentran prevenidos al bate pues también tienen aspiraciones de ocupar dichos cargos. Unos y otros han dado –y siguen dando- un triste y deprimente espectáculo. Y ni hablar de quienes, teniendo la responsabilidad de solucionar ingentes problemas de las comunidades, se han dedicado a darse la gran vida de nuevo rico, viajar a España (¿Por qué será, casi siempre España?) y por supuesto, quedarse con la mejor tajada de lo que no es suyo. El pueblo no sólo percibe esta situación, sino que las más de las veces, ha sido y sigue siendo víctima. El descontento, entonces, no se ha hecho esperar, y aunque conservan casi intacta su devoción por el Comandante Chávez, el proceso que éste representa ha entrado en una peligrosísima fase de desinterés, descrédito y de un casi imperceptible pero delicado sentimiento de decepción. No nos podemos llamar a engaños, todo lo antes planteado podríamos resumirlo en una sola palabra, CORRUPCIÓN. Y cuando hablo de corrupción, no sólo me refiero al hecho doloso de algunos altos y no tanto, funcionarios públicos de apropiarse de los recursos del estado, que pertenecen a todos. Sino también, esas actitudes y conductas displicentes, indiferentes, irresponsables para con los problemas que aquejan a las comunidades, y a los cuales no se les da oportuna y sólida respuesta. Eso, indudablemente, va produciendo en el colectivo social una odiosa sensación de frustración y decepción. Tanto es así, que ya es común escuchar repetidos comentarios; “El Comandante tiene muy buenas intenciones, pero muy malas juntas”, “Chávez, está rodeado de traidores”, “La gente que rodea al Presidente, lo está haciendo muy mal”.
Lo más pernicioso de este asunto, es la tendencia –muy humana por lo demás- a generalizar, vale decir, la opinión pública tiende a “meter todos los gatos, en un solo saco” e indiscriminadamente, señala a “los que rodean al Presidente”, sin hacer las debidas precisiones. Todo ello, atizado por una campaña politiquera oposicionista que, desde los medios masivos de comunicación –especialmente la Tv- buscan profundizar en algunos casos, magnificar en otros, estos puntuales problemas que confronta el proceso revolucionario. Es vital entonces, dar una respuesta contundente, orientada a imponer sanciones “caiga quien caiga”, es la forma más seria de ganar terreno en la confianza del pueblo. Los pocos metros que se han perdido. Para finalizar, es nuestro deber puntualizar, que de seguir en la tónica de mirar el asunto de las elecciones de Noviembre, desde el punto de vista estrictamente electoral, numérico o político, la oposición seguirá avanzando y llegará el momento que se den las condiciones para lanzar el zarpazo final. El asunto, más allá de lo estadístico, de lo político, de lo electorero, es un asunto axiológico y de praxis estratégica con el pueblo por delante.

Pd. El Presidente Chávez debe saber, que en cada cadena que interrumpe un juego de beisbol, se producen unos cuantos recuerdos de su mamá.

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)