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martes, diciembre 23, 2008

Algunos puntos controversiales del Socialismo del Siglo XXI

El Comandante y Presidente Hugo Rafael Chávez Frías declaró, contra todo pronóstico hace unos tres años, que el proyecto político encarnado por él es la vía socialista. En unas primeras afirmaciones, lo llamó Socialismo Bolivariano; posteriormente, aún cuando sigue conservando el apelativo “Bolivariano”, ha venido planteando y mencionando los postulados marxistas leninistas. Así como, exalta las figuras de Fidel Castro Ruz y Ernesto Guevara de La Serna, (el Che Guevara), entre otros.

Es necesario reconocer que todo mundo quedó sorprendido cuando anunció, antes de las elecciones del año 2006, que la intención era construir una nueva nación, un nuevo orden económico, político y social sobre los postulados ideológicos socialistas. Aclaró sin embargo, que se trataba de un socialismo muy a la venezolana, que se debían obviar las experiencias de las repúblicas del este, el estado soviético caído en la década de los años ochenta del siglo pasado. Igualmente, aunque ha elogiado el proceso revolucionario cubano y no ha ocultado en ningún momento su amistad y admiración por Fidel Castro, líder indiscutible del mencionado proceso y hombre ya integrante del selecto grupo de los “historizados”. Ha marcado de manera muy sutil y elegante, prudente distancia de esa realidad histórica socio política que significa, la revolución cubana.

De lo afirmado anteriormente, se desprenden toda una serie de interrogantes a las cuales es necesario darles las más certeras respuestas pues, de ello depende enormemente, la sobrevivencia de este proceso. La primera que se nos ocurre, es ¿Está la sociedad venezolana preparada para asumir como suya la idea de un estado socialista? ¿Se ha medido de alguna forma, el grado y calidad de politización del ciudadano y ciudadana común de nuestras ciudades?, señalo específicamente a la gente urbana pues, aún cuando no se acepte, en mi opinión los campesinos, la gente que vive y pervive en nuestros campos con el trabajo duro del agro, tienen una disposición e inclinación a aceptar mejor la idea de un estado socialista, si se les adoctrina. Esto, debido –fundamentalmente- a las características de las duras labores que implica el trabajo con la tierra. Ya sea sembrando, criando animales o realizando ambas faenas. Las más de las veces, es un lugar común que los campesinos se auxilien entre sí al apoyarse unos con otros en sus respectivas parcelas. Ello, origina un sentimiento gregario, una característica que hace más expedito el camino hacia la construcción del socialismo. Pero además, el campesinado venezolano como en todos los países latinoamericanos, ha sido víctima trágica de los terrófagos, de los grupos de privilegiados que, a costa del tráfico de influencias y la corrupción, se han adueñado fraudulentamente de enormes extensiones de las mejores tierras. Esto los ha obligado a cerrar filas y agruparse en organizaciones, para defender su tierra y defenderse –incluso- a riesgo de sus vidas y la de los suyos.

Bien, pero retomemos el asunto de lo ideológico. Neftalí Reyes, en un trabajo publicado en Debate Socialista (Nov. 2008, año 1, No. 34, Pág. 04) titulado La ley de la conciencia socialista, expresa; “Aquí llevamos adelante la construcción del Socialismo por la vía pacífica, esto supone transitar un camino lleno de incertidumbres, de necesidades teóricas, de combate, en territorio dominado por la ética oligarca” Nada más acertado, he aquí que surge otra importante interrogante; ¿Cómo hacer para llevar adelante un proceso revolucionario socialista en medio de un estado capitalista? Estado capitalista que por lo demás conserva intacta toda la estructura reaccionaria jurídica legal del estado capitalista liberal burgués. Obviamente, esto representa un choque de intereses irreconciliables. Se deben impulsar entonces, desde el parlamento, las drásticas reformas a todo el ordenamiento jurídico que permita al estado echar las bases definitivas para comenzar la construcción de la patria que queremos . . . pero, ¿Aceptarán los grupos de poder, mansamente, esa transformación de todo el edificio jurídico del Estado? ¡Claro que no! En este punto es pertinente tratar de dar respuesta a la primera pregunta; ¿Está la sociedad venezolana preparada para asumir como suya la idea de un estado socialista? La contestación lógica es no. Nuestra sociedad, es decir, todos los estratos de nuestra población es una masa humana que adolece de todos los males y vicios del capitalismo, con sus excepciones, naturalmente. Dice un proverbio popular; “Deseos no empreñan”, por más que nos empeñemos en auto engañarnos, tenemos que reconocer que existe en nuestra población en general la tendencia a las prácticas políticas, sociales y económicas cargadas de vicios, individualismo, egoísmo y anti valores. Esa realidad, indudablemente, es una espina venenosa clavada en un costado del cuerpo revolucionario. Tal y como están planteadas las cosas, no queda la menor duda que tarde o temprano se producirá un enfrentamiento violento entre los bandos en pugna, con la salvedad, de que el movimiento revolucionario está en desventaja. Dijo Fidel Castro el 8 de Enero de 1959 en un discurso en La Habana; “Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes, cuando oigo hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso; he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡Esa tropa es el pueblo!" Hoy, cincuenta años después -y por analogía- es vital preguntarse; ¿Cuenta nuestro líder fundamental, el Presidente Chávez y el proceso revolucionario –realmente- con el pueblo?

Recordemos en este sentido, el 12 y 13 de Abril del año 2002 cuando, una enorme porción del pueblo más humilde salió a las calles a reclamar la presencia del Presidente Chávez. Una ola de protestas violentas se esparció como pólvora en casi todo el país y anuló de esta forma, las pretensiones de los grupos más radicales de derecha que –en complicidad con un sector reaccionario de altos mandos militares- planificaron el golpe de estado al más rancio estilo de las llamadas “revoluciones rosas”, es decir, un golpe suave. Pero, ¿Cómo es que esta reacción del pueblo, prácticamente voluntaria y espontánea, tuvo tal éxito? Sería ingenuo dejar de reconocer, que el principal factor para que las cosas salieran bien en pro de los intereses de las mayorías fue, la actitud y conducta de los oficiales militares con mando de tropa los cuales se negaron a obedecer al generalato y lejos de ello, apoyaron –y en algunos casos instaron- a la población para que se mantuviera firme y en la calle. Afortunadamente fue así, y el Comandante Presidente Hugo Chávez reasumió sus funciones. Sin embargo, en este caso, podríamos hacer un ejercicio de imaginación y preguntarnos por ejemplo, ¿Qué hubiese pasado si el grueso de la oficialidad con responsabilidades de mando de tropa, hubiera asumido una actitud contraria a la ya descrita? ¿Habría podido el pueblo lograr, por sí solo, la restitución del Presidente Chávez? En este punto, tendríamos que pensar que este hubiese sido el preludio de una temible guerra civil. El país se habría hundido en un gigantesco baño de sangre con un final incierto.

¿Cuál hubiese podido ser, entonces, el otro escenario? Bien, sigamos haciendo uso de nuestro imaginario; en este sentido, es posible que el pueblo en las primeras escaramuzas, habiendo caído las primeras víctimas (de hecho, hubo ataques con fuego directo contra las multitudes reunidas en –por ejemplo- la zona de El Valle, Caracas. Con saldo de muertos y heridos), hubiese arreciado las acciones y entonces, bajo la manida excusa de “reponer el orden en la república”, habrían salido las tropas para –nuevamente- arremeter contra los manifestantes. Al punto de esta situación, el grueso de la población se habría retirado y el golpe se hubiese consumado.

Ahora bien, ¿Por qué plantear las cosas de manera, podríamos decir, tan tremendista? Para responder a esta interrogante, es oportuno mencionar y analizar los resultados electorales del 23N. ¿Cómo explicar que se hayan perdido regiones que constituyen la columna vertebral política de nuestro país? ¿Qué pasó? Indudablemente, allí se detecta una enorme falla ideológica, una falla estratégica comunicacional y, fundamentalmente, en lo personal percibo un criminal distanciamiento de los “líderes” de la revolución, con el pueblo. Es un asunto complejo, al que no se le puede dar una respuesta simple. En este sentido, es válido pensar que la actuación de –por ejemplo- Juan Barreto en la Alcaldía Mayor incidió en los resultados electorales donde fue derrotado Aristóbulo Isturiz por (nada más y nada menos) que por Antonio Ledezma. Un político desfasado, mediocre, reconocido hombre de confianza del malhadado Carlos Andrés Pérez. O, que la administración de José Vicente Rangel Ávalos, perjudicó las aspiraciones de Jesse Chacón en la alcaldía de Sucre del estado Miranda. Y en el mismo estado Miranda, Diosdado Cabello se podrá responsabilizar por el fracaso del PSUV al no resultar reelegido. Pero; ¿Qué sucedió –y sucede- en el estado Zulia con Giancarlo Di`Martino y el proceso revolucionario? Que se sepa, la administración de Di`Martino en la alcaldía de Maracaibo fue exitosa (me consta en lo personal, que la ciudad de Maracaibo ha avanzado y modernizado en los últimos ocho años) pero, lo más importante de todo esto es el apoyo irrestricto que ha recibido el ex alcalde, por parte del mismo Presidente Chávez. Apoyo que se acentuó en los últimos meses antes del 23N cuando el mismo Comandante Chávez Frías, concentró esfuerzos especiales en la región zuliana. ¿Y qué decir de Nueva Esparta? William Fariñas y el mismísimo Presidente Chávez no pudieron doblegar la trascendencia de la que –al parecer- goza el señor Morel Rodríguez el cual, dicho sea de paso, ganó su segundo período. Tienda aparte merece lo sucedido en Carabobo, donde –indudablemente- Mario Silva resultó perjudicado por la conducta del general Luís Felipe Acosta Carlez. No es nuestra intención hacer un análisis numérico de los resultados electorales, pero es incuestionable el hecho de que los votos que le faltaron a Silva, los sumó el gobernador en su intento por ganar la reelección, contrariando las directrices del PSUV y del mismo Comandante Chávez. Pero en fin, una derrota, es una derrota y en este caso se perdió un bastión importante del mapa político electoral, como lo es el estado Carabobo. ¿Mapa político electoral? ¿No será más bien un retroceso en las simpatías del pueblo venezolano por el proceso revolucionario? Hay que sincerar las posiciones, los análisis deben ser descarnados, sin llamarse a engaños, sin eufemismos y, especialmente, deben ser amplios y objetivos. Aquí, hay un problema de desfase entre lo que se pregona y la manera como se actúa. Existe una pugna interna entre los mismos partidarios del Presidente Chávez –no se está descubriendo el agua tibia- unos por lealtad al Comandante Presidente y lo que él representa, otros por ejercer la hegemonía y control político del neonato partido socialista con fines, obviamente, inconfesables. Otra es, la derecha endógena que subsiste en las filas del PSUV, la oposición –tal vez sin proponérselo expresamente- tiene cómplices en las estructuras políticas que rodean al comandante Chávez así como, lógicamente, en todo el andamiaje burocrático del estado. Desde allí, se ha venido trabajando intensamente para crear condiciones y circunstancias que afecten de manera directa o indirecta a la población. Todo ello, en estricta relación directa con las campañas de desprestigio, desinformación, distorsión de la realidad, manipulación de las conciencias con miras a deformar conductas y creencias, por parte de los medios masivos de comunicación. Como dijéramos anteriormente, el problema es complejo, hay que atacar diversos frentes al mismo tiempo, de manera coordinada y con gentes cuidadosamente seleccionada. Como se puede notar, la tarea es titánica y son estos algunos puntos que es necesario analizar de forma sincera, sin fanatismo político y, sobre todo, desde una óptica que ponga por delante lo axiológico, lo ético y lo moral. Que no para complacer peticiones, como las emisoras de radio. Más adelante, vamos a seguir con nuestro espinoso tema, esperemos comentarios.

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)