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jueves, marzo 27, 2008

¿Cómo recordarte Padre?

Padre qué cosa más terrible padre, no me acuerdo, sé que existes, que has descrito una trayectoria, que has dejado huella; ¡Pero no puedo recordar!

Aunque padre, sí tengo reminiscencias de mi niñez. Recuerdo por ejemplo a mi madre a mi lado, yo reventando de fiebre y ella allí, preocupada, sosteniendo en sus manos un pocillo de peltre, conteniendo una infusión, humeante ella, dándome de beber y luego arropándome “para que sudes la fiebre alexito” (que siempre me dijo así; Alexito) y si el brebaje no arrojaba resultados, lo que me esperaba era una temible inyección. También recuerdo padre, a mi mamá alejándose calle abajo, irremisiblemente, sufridamente, inconsolablemente. Y yo, hundido en un solo y definitivo llanto, ante la compasiva y severa mirada de mi madrina a la que encargó mi mamá que me cuidara por razones que yo sólo lograría entender con el pasar de los largos años; infancia, adolescencia y madurez. Recuerdo en fin padre, una vida pequeña llena de ilusiones, sueños, miserias, de afanes por una bicicleta que nunca llegó con el Niño Jesús, así como tampoco el otro patín, el del pie izquierdo porque para el derecho el santo bebé si tuvo dinero. Vienen a mi memoria padre, las largas horas de soledad, barriendo el patio, pasando coleto, haciendo un café con leche con tanta azúcar, que más bien parecía un atol. Todo, porque nuestra mamá tenía que trabajar, debía ganarse nuestro pan, nuestra educación, nuestros humildes estrenos de navidad, y por supuesto, nuestros juguetes del Niño Dios. Soledad sí padre, porque siempre necesité conversar con alguien de igual a igual, contarle, preguntarle, satisfacer curiosidades. Y sobre todo, consultarle de tantas, tan pendejas y complicadas incertidumbres, cosas de los hombres padre.

Lo que no puedo recordar padre, es tu figura enorme, gigante, saliendo del baño. No logro dar con las imágenes que me ubiquen en la mesa del comedor, mi mamá, mis hermanos y tú. No puedo, créeme que hago un enorme esfuerzo, más lo único que reproduce mi mente son aquellas interminables horas, esperándote a las puertas del diario Panorama junto a mi hermano mayor. A veces llegabas, a veces no, no importaba para el caso casi siempre era igual. También tengo claramente en mi cerebro aquel día en que asistí a lo que para mí fue un extraño ritual, mi hermano mayor me llevó, no recuerdo si el más pequeño de nosotros estaba, pero yo sí. Fue un acto parecido a la Primera Comunión, pero de dos nada más. Fue tu matrimonio padre. ¡Qué cosa padre! No te recuerdo como padre, sino como un extraño personaje que se tornaba, las más de las veces, inalcanzable. ¡Pero no sabes padre cuanto diera por echar el tiempo atrás y haber hecho algo para tener un verdadero padre! Más allá de eso, un hogar “normal”.

Ahora padre, el tiempo es implacable ¿Cómo hago para recordarte padre? ¿Cómo hago para seducir mis sentimientos y hacerlos cambiar? O por lo menos, para reproducirlos. ¿Cómo hago padre para sentir dolor o compasión ante tu cruel y dura realidad de nuestros días? ¿Qué tengo que hacer para verte con ojos de hijo padre? Suele pasar por mi mente a veces padre, un terrible sentimiento de culpa y me siento alejado de Dios, siento que soy un insensato y que desafío a la inevitable misericordia del Todopoderoso. Sólo me queda un consuelo padre, yo soy padre y he procurado ser la absoluta antítesis de tu imagen.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te amo mucho pa...pero a que se debe la reflexión??????? Me intrigas. tu hija

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)