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jueves, enero 31, 2008

Para el Sr. Julio Borges


Escribí esta comunicación en la misma fecha. La idea, fue responderle al señor Julio Borges, a propósito de un comentario hecho por éste en el diario Últimas Noticias de Venezuela ese domingo 27 de Enero de este año del Señor 2008. Esta correspondencia nunca fue respondida por el susodicho, la envié al portal de Aporrea.com y tampoco fue publicada, de tal forma pues, que no me queda otra opción que publicarla en mi Blog gentilmente aprobado por la gente de Google. ¡Ironías del destino! Google, como todos saben, es una organización estadounidense de Internet, qué la vamos a hacer. Ahí va pues, mi carta a Julio Borges como respuesta a lo que yo considero, un montón de disparates escritos por el amigo Borges y que creo, no tienen otra intención que hacer politiquería con un tema tan delicado como lo es el caso colombiano y hacer gala a lo que ya nos tienen acostumbrados la gente opositora a Chávez. Negar cualquier iniciativa, desdibujarla, mal formarla, manipularla o, simplemente, rechazarla en función de baratos, mezquinos y bastardos intereses.


La Guaira, Enero 27 de 2008

Estimado señor Julio Borges;

En primera instancia, reciba un saludo respetuoso.

Le escribo estas líneas por primera vez a propósito de lo publicado en su columna de hoy domingo 27 de Enero de 2008 pues me parece de extrema gravedad lo afirmado por usted. Especialmente el comentario que hace con respecto al problema “Colombia”.
Yo señor Borges, soy un ciudadano de a pié, todos los días tengo que viajar en autobús o taxi y, por supuesto, esto me da la oportunidad de conversar con el común de la gente y palpar lo que sienten y piensan. En ese sentido, le puedo asegurar que la mayor parte de la población (incluyendo a los nacionales de Colombia que conviven con nosotros) apoya la posición de nuestro gobierno en cuanto a la situación que se ha suscitado con el gobierno de Bogotá. ¿Por qué? En primer lugar; el actual gobierno colombiano y los demás que le han precedido sí responden a los intereses norteamericanos, como –igualmente- sucede con gobiernos de otras naciones de nuestra región incluyendo a los nuestros en el pasado inmediato (¿Se acuerda de la Apertura Petrolera?) Tiene usted razón cuando señala los “50 años de sufrimiento del pueblo colombiano”, pero se olvida olímpicamente que estos 50 años de sufrimiento los ha vivido Colombia a partir del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948, incluso, antes de este hecho ya el pueblo colombiano era víctima de una casta oligárquica voraz, inescrupulosa, selectiva, discriminatoria y asesina. Se olvida usted que en los años ochenta, las FARC intentaron participar políticamente en el escenario colombiano y fueron diezmados, asesinando a sus líderes reunidos en la Unión Patriótica. Se olvida usted que el paramilitarismo fue y es impulsado por quienes han ejercido el poder político en Colombia. Se olvida usted, que el narcotráfico es el mejor negocio de la banca norteamericana. Se olvida usted, que en Estados Unidos nunca se han incautado grandes cargamentos de droga siendo ese país el mayor consumidor de alcaloides. Se olvida usted que las FARC no son “un grupo romántico de luchadores sociales”; ese “grupo romántico” se ha batido en cruentos combates con el ejército regular colombiano y posee presencia única en una gran porción de territorio colombiano. Se olvida usted, que las principales ciudades colombianas son una suerte de burbujas de cristal, donde los medios de comunicación mantienen a esa población absorta de la realidad de su propia nación. Se olvida usted que desde Colombia y, desde hace muchos años, el Presidente Chávez ha sido víctima de arteros ataques acusándolo de narcotraficante, solidario con las guerrillas, de aupar el secuestro y demás perlas. Se olvida usted, que esta es la tierra de Bolívar, con dignidad y moral y que a cada ataque injusto a nuestra soberanía, no se puede responder con debilidades o caer en el silencio cómplice. Cuando el miserable reyezuelo español, impuesto por un sanguinario dictador, manda a callar a nuestro Presidente, mandó a callar a nuestro pueblo y eso, señor Borges, es totalmente inaceptable. Se olvida usted, que la paz de Colombia es la paz de Venezuela, tiene usted razón cuando dice que “el enemigo está dentro de nuestras fronteras”, ¡Claro, entra por la frontera! Se olvida usted, que darle el carácter de beligerante a las FARC, es someterlas al derecho internacional y por ende, es más fácil el camino al diálogo y a la verdadera paz en Colombia. Se olvida usted en fin señor Borges, que lo único que nos puede garantizar un continente libre de hostilidades y miseria, es el reconocimiento y respeto de todos, dentro de las naturales diferencias que no tienen por qué significar enfrentamientos. No se olvide señor Borges, que América Latina es el continente de la esperanza para el mundo y tenemos que deslastrarlo de todo vestigio de autoritarismos y gobiernos traidores a las causas más nobles de toda nuestra población, así como, impedir de una vez por todas que el imperialismo norteamericano siga entrometiéndose en nuestros asuntos generando gobiernos de facto como el Chile de Pinochet o la Argentina de Galtieri, la Nicaragua de Somoza y así podría poner cientos de ejemplos señor Borges. En cuanto a la pobreza en nuestra patria, tiene usted razón. Pero se olvida igualmente, que los gobiernos que precedieron a este revolucionario hicieron un daño tan gigantesco que tendrán que pasar al menos dos generaciones para ver los resultados del esfuerzo por erradicar la pobreza más dañina para nuestro pueblo; la pobreza mental, la ignorancia. La educación es la madre de todas las virtudes. No alcanzaría este espacio para analizar este tema señor Borges no debe usted ser tan simple cuando escribe, nosotros, la mayoría del pueblo no somos tan idiotas. Lo invito a respetar más nuestra inteligencia y ser un político de altura, le aseguro que ganaría más adeptos.

Finalmente señor Borges, volviendo al tema de Colombia, le garantizo que si el gobierno de ese país se decide a decir adiós a la influencia norteamericana, aceptar las conversaciones francas y sinceras con los insurgentes, aceptar la mediación de cualquier país latino o de la OEA, con participación venezolana (ya que somos los más afectados con ese conflicto) y darle total intervención al pueblo colombiano otro será el futuro y ganarían todas las partes involucradas. Sé que tendrá usted cualquier cantidad de argumentos para responderme estos humildes comentarios, sin embargo espero que su respuesta, si se produce, sea sobre parámetros creíbles, mensurables y ponderables.

Me despido con muchos particulares y reiterándole saludos.

Atte.-

Caled/2008


Pd. El comercio bilateral hasta ahora no se ha visto afectado, en todo caso, interesa más a los colombianos ese comercio, que a nosotros. Nosotros señor Borges, somos vigías del Caribe, propietarios del tráfico marítimo del atlántico por donde pasan todos los navíos hacia diferentes destinos. Nos es muy fácil suplir cualquier falta.

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REVERÓN

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Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)