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viernes, septiembre 07, 2007

Arte donde sea

La Guaira-Venezuela. Mujer, ¿Qué no se ha escrito con relación a esta, nuestra única compañera de viaje en este inconmensurable universo? ¿Habíamos pensado en eso? Somos una sola especie; Humana. Pero, dos géneros solamente; La mujer y el hombre. Somos miles de millones entre los dos pero, una sola nos trajo al mundo, una sola nos acompañará al fin de nuestros días. Pueden ser varias las que nos presten sus cuerpos para perpetuar la especie, pero será una única mujer la que estará con nosotros a la hora de nuestra partida de este mundo; posiblemente con nuestros hijos e hijas cierto, pero será ella, sólo ella la que realmente nos consolará y nos aliviará el terror de enfrentar el mundo desconocido e incierto que nos espera más allá de la vida terrenal. Por ello, ellas merecen todo nuestro respeto, nuestra consideración. Hagan lo que hagan, estén donde estén son nuestras únicas compañeras en este viaje que al final la mayoría de nosotros no entendemos no llegamos a precisar, a menos que, acudamos a lo divino. Este viaje de la vida dentro de esta nuestra única nave sideral, la tierra. Caled/2007.

Arte donde sea

La Guaira-Venezuela . “Caras vemos, corazones no sabemos” es un viejo proverbio popular que con toda su carga de sabiduría indica que, aunque vemos a las gentes, les hablamos, los escuchamos, no sabemos en verdad qué esconde ese ser humano que parece lo que, a nuestro entender, creemos que es, y, eso también nos toca. Es así, que el momento fotográfico captó variadas expresiones en los tres personajes que miran de frente al lente; sin embargo, sólo un cuarto individuo le da sentido al adagio pues esconde sin intención su rostro. En esa enigmática escena, sobre ellos e imperturbable, está la sirena con un sol en sus manos iluminando el extraño fondo marino que sólo el artista que lo realizó, puede entender. Así debería actuar nuestra conciencia, nuestro yo interior, siempre con un poderoso reflector que nos auxilie permanentemente para encontrar lo más aproximado a la verdad, para entenderla y –lo más importante- comprenderla en su justa dimensión. Caled/2007.

Arte donde sea

La Guaira-Venezuela. La bohemia, la aventura, el escape, la válvula liberadora, el resquicio por donde nos sumergimos en un mundo casi mágico. Un sitio en el que –muchas veces- nos encontramos a nosotros mismos, nos descubrimos tal cual somos, sin encantos, sin adornos. Somos una especie disfrazada, de supuestas virtudes, de posibles odios y rencores escondidos, con ínfulas de grandeza que al examinarlas con detenimiento nos damos cuenta que no tienen camino de venida y de ida, menos. Allí, en el lugar de los encuentros y desencuentros ¿Bar, Botiquín, Tasca, Cantina, Tugurio? ¡Qué mas da!, como quiera que se les llame son espacios donde uno somos todos y viceversa y, allí en lugar indefinido por las filosofías de la vida, está el Arte, en silencio. A alguien se le ocurrió la singular idea de montar una exposición de Arte allí, donde el tiempo no importa y lo que se dice tampoco. Caled/2007.

Arte donde sea

La Guaira-Venezuela. La enigmática pintura que, sobre los dos compadres que conversan animadamente, pareciera observar con ese extraño ojo que destaca en la obra todo cuanto sucede a su alrededor. Es testigo mudo, junto a las figuras femeninas que le acompañan y que se desdibujan en el cuadro, de los temas planteados por la diversidad humana que se da cita en el lugar, que se supone de diversión. ¿O, no es un ojo? El arte de plasmar querencias, alucinaciones, pensamientos, vastedades internas del hombre o la mujer es sólo un privilegio humano. Así como el lenguaje lo usamos para transmitir todo cuanto nos pasa por nuestra mente, malo o bueno, benéfico o perverso, virtuoso o decadente. Igualmente, la pintura ha servido durante millones de años a la humanidad como herramienta de perpetuación del pensamiento. Caled/2007.

Arte donde sea

La Guaira-Venezuela. Máquinas de la suerte, una milenaria costumbre del ser humano es o son los juegos de azar. La historia se remonta –incluso- hasta aquel famoso juego de dados donde soldados romanos se divirtieron al tirar los dados para determinar quien se quedaba con la ropa del Redentor, Nuestro Señor Jesucristo. Es famosa también la hipnosis que produce en algunos y algunas la práctica de los juegos. Puede caerse el mundo, y ellos y ellas siguen imperturbables, impertérritos. De manera que, nuestro jugador de la fotografía no se da ni por enterado que, sobre él, hay una hermosa figura femenina que observa, también impasible, toda la escena. Pintada con deslumbrantes colores, observamos una copia de la obra “mujer descansando” del pintor francés Francois Boucher (1770) una evidente pasión y expuesta en un lugar quizás sacrílego para las Bellas Artes, como lo puede ser, un bar de pueblo. Así son los artistas. Caled/2007.

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)