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viernes, julio 06, 2007

El muro


¿Cuántas cosas se pueden decir acerca de un muro?, cualquier cantidad. Pero, empecemos por el principio; un muro es cualquier armatoste hecho de diversos materiales y colocado en algún lugar para –generalmente- contener a algo o alguienes, proteger bienes o cosas, separar espacios, etc. En la historia humana, hemos tenido conocimiento de algunos muy famosos, los muros de Jericó son un ejemplo dramático; es una historia bíblica que narra como el ejército judío comandado por Josué recibe un mensaje de Dios en el que le ordena que, en un momento dado, deberán tocar las trompetas y las enormes paredes que rodeaban la antigua ciudad, se derrumbarían. La cosa –según los historiadores- les dio resultado y los judíos tomaron Jericó. Otro muro muy famoso es la gran muralla china, la cual, fue construida muchos años antes de Cristo por un emperador de apellido Ching, del cual se dice fue el fundador de la nación china. Esta enorme construcción tuvo como misión nada más y nada menos que, proteger y más allá, aislar por completo al gigante asiático. Es un monumento a la egolatría, la vanidad y el poder omnímodo de un solo hombre por encima de sus congéneres. Otro famoso es el muro de Berlín. Un mega paredón que devino en línea divisoria entre un mismo país; Alemania que, a consecuencia de la sempiterna voracidad de las grandes potencias (triunfadoras en la segunda conflagración mundial) por repartirse el botín de guerra, dividieron a este país, inicialmente con una simple cerquita de alambres de púas. Luego, debido a los tercos e incesantes intentos de los que estaban del lado oriental por pasarse al occidental, tuvieron que construir el bendito muro de concreto armado que terminó en el piso a principios de los años ochenta, por obra y gracia de una serie de factores en los que pudiésemos mencionar al Secretario General del partido comunista de la extinta Unión Soviética Mijail Gorvachov y su perestroika, pero también al Papa Juan Pablo II. Pero dejemos esos detalles para otra ocasión más propicia.

Bien, podríamos incluso, referirnos a muros naturales que –desgraciadamente- no cumplieron con su cometido. Se me ocurre así, señalar al océano Atlántico, inmensa masa de agua que debió separarnos (al menos para salvaguardar nuestra salud física y mental) siempre de Europa. Pero no lo hizo, el tarado de Cristóbal Colón cometió un error de cálculo y creyendo que trazaría una ruta más cercana a las Indias, se echó a la mar con un arreo de locos montados en tres naves y el condenado Atlántico los botó a estos nuestros lares. Y, henos aquí “civilizados”, con un genocidio a cuestas de más de 70 millones de almas, un saqueo imposible de calcular en términos monetarios y una lucha permanente por regresar a nuestros orígenes.

En todo caso, es innegable que la construcción de esas moles casi siempre ha tenido motivos y razones oscuras. Sin soslayar claro está, el hecho de que muchas de ellas tuvieron una intencionalidad protectora, como es el caso de las empalizadas levantadas en ciertos sitios plagados de fieras que amenazan la integridad física de los seres humanos. Y no me refiero precisamente a las cercas de los edificios y casas de las grandes ciudades. Más bien estoy pensando en aquellos personajes, que a finales del siglo XIX principios del XX, se arriesgaban a penetrar en las intrincadas selvas del África meridional. Estos aventureros bordeaban sus campamentos con este tipo de construcciones a veces, otras, con muros al revés. Es decir, cavaban en derredor zanjas en el suelo y las rellenaban con madera que luego por las noches encendían.

En nuestros tiempos llama la atención el hecho de que, contando con tantas y tan avanzados sistemas de armas, radares ultra precisos, aviones silenciosos y unos cuantos etcéteras más, poderosos países del primer mundo construyan grandes paredones para –por supuesto- impedir el paso de personas y/o vehículos indeseables de acuerdo a sus intereses. Me refiero, por ejemplo, al muro que construyen los israelíes para separar y apropiarse de territorios palestinos. Esto ha desatado aún más la ira de los afectados, líderes mundiales se han pronunciado en contra de este esperpento, las Naciones Unidas también lo han condenado. Pero nada, los sionistas siguen impertérritos construyendo el ignominioso muro. ¿Qué cosas, no?, comencé este escrito con una historia en la que están involucrados los judíos y casi termino de escribir con ellos.

En fin, hablando de muros, muchos amigos han solicitado mi opinión con relación al que construyen los estadounidenses en la frontera con México. Mi respuesta ha sido y seguirá siendo la misma, ellos tienen razón. Mis camaradas se asombran e incluso me recriminan el por qué de esa opinión. ¿Cuál otra les debo dar?, ¿No son los gringos amos y señores de su territorio?, ¿No tienen ellos todo el derecho universal de hacer lo que les venga en su realísima gana, en su tierra? ¿Qué otra cosa puedo decir? Este, y ningún otro, puede ser mi razonamiento porque, ¿No somos nosotros soberanos y reclamamos vehementemente que ese derecho no nos sea coaccionado? Es por ello que tengo esa posición. Pero al mismo tiempo les digo; ese muro, más allá de si los estadounidenses tienen o no razón de levantarlo, debe servir para nuestra reflexión y, cuando digo “nuestra” me refiero a todos los latinoamericanos. Y es que hay muros tangibles (como el estadounidense) y muros intangibles, que no se pueden tocar, no se pueden ver mucho menos oler pero, no por ello, son menos efectivos y hasta resultan chocantes. Estos muros son conductas, percepciones, posiciones ante la vida y ante las sociedades de algunos grupos humanos que promueven las odiosas discriminaciones y tratos humillantes para quienes los sufrimos. Esta discriminación tiene que ver con el color de la piel, la posición económica, religiosa, política, el sitio donde se nace y, hasta si se es o no profesional. En el caso de los Estados Unidos, allí Los “WASP” (siglas en inglés que definen a los ciudadanos Blancos, Anglosajones y Protestantes condiciones sine quanon para ser aceptados en la sociedad anglicana) siempre han tenido una especial animadversión hacia nosotros los latinoamericanos. Ellos, los comúnmente llamados gringos, creo que tienen un serio problema de ubicación pues siempre nos han considerado como sus minas de explotación de toda clase de recursos; desde minerales preciosos como el oro, diamantes, industriales como el cobre, plata, energéticos como el petróleo y el uranio. Hasta recursos agrícolas que por supuesto siempre se los han procurado como materia prima ya que, las industrias procesadoras y convertidoras están allá, en el norte. Porque, Si alguna vez instalaron alguna infraestructura industrial en nuestros países, fue para vendernos los subproductos a nosotros mismos y, cuando el negocio no les fue rentable pues, sencillamente recogieron sus chécheres y se largaron dejando tras de sí lánguidos cadáveres de hierro y cemento.

Y, decía que tienen un problema de ubicación, porque ellos no logran asimilar la idea de que la cosa les está resultando al revés. Es decir, las políticas impuestas por los Estado Unidos desde los tiempos de Simón Bolívar (cuando se propusieron y lograron sabotear el Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por el Libertador) hasta nuestros días, no han hecho otra cosa que provocar en la mayor parte de los países americanos una feroz miseria. Estimularon, a través de la televisión, el cine y la prensa cómplice la aparición de un modo de vida completamente ajeno a nuestra idiosincrasia, nos han hecho creer que la American Way Life es el punto máximo de bienestar que pueda alcanzar cualquier cristiano sobreviviente de este mundo. ¿Entonces de qué se quejan? Como diría un compadre de la Plaza Lourdes, “vámonos pa’llá”. Y es que para el imperialismo la idea es ser los invasores (a sangre y fuego muchas veces) y no los invadidos. Entonces, uno de los tantos esfuerzos que hacen para evitar esa intrusión es la construcción del muro a través de toda la frontera mexicana. Por cierto, frontera que encierra regiones originalmente mexicanas, pero que ellos (los estadounidenses) sencillamente se los quedaron a la fuerza y en nombre de la libertad y la democracia. Pero la manía no concluye ahí, también les dio por tratar de dividir a los ciudadanos iraquíes dentro de su propio territorio. Afortunadamente, el mismo gobierno títere de Irak impuesto por ellos parece que, en un descuido, desataron sus amarras y ordenaron la paralización del muro. La justificación para esta nueva empalizada de concreto en el mismo corazón de Bagdad –por supuesto- es la misma; en aras de la libertad, la democracia y para que estos locos árabes no se maten entre sí. Porque, ¡Qué empecinamiento el de estas gentes de colocarse bombas en las costillas o en cualquier vehículo y volarse por los aires, caramba!, y con ellos a los que están a su alrededor.

Como el tema está interesante, me permito una digresión; conversando con mi esposa sobre este y otros asuntos, surgió el comentario acerca de las situaciones tan aberrantes que se han producido en Estados Unidos. Sobre todo, a propósito de la incursión armada del estudiante norcoreano en el Tecnológico de Virginia. Es importante señalar –por cierto- que se satanizó en su máxima expresión a este personaje. Sin desdeñar el horrendo crimen cometido, a este sujeto se le acusó luego de los hechos, hasta de intentar abusar sexualmente de una estudiante, estadounidense claro. Pero, con relación a este suceso a mi se me producen algunas interrogantes, por ejemplo; ¿Cuántos hechos de esta naturaleza se han producido en este país?, que yo recuerde hubo un caso parecido con un francotirador que asesinó a varias personas en la ciudad de Washington hace un par de años. Además, ha habido atentados de este tipo perpetrados en otros institutos educativos, incluso, de lo que ellos llaman High School o sea, bachillerato pues. También, en los años noventa se produjo el atentado al edificio gubernamental de Oklahoma donde murieron varios centenares de personas y otras tantas resultaron gravemente heridas y fue perpetrado por un criollito-criollito estadounidense. Y bueno, sin ir más lejos el atentado a las torres gemelas, alrededor del cual hay más preguntas que respuestas. Este espantoso atentado, como es bien sabido, estuvo acompañado por otro de manera simultánea al Pentágono pero, ¿Qué diablos se hizo el avión que se estrelló contra el edificio élite de la defensa del imperio?, no sé, pero he visto innumerables veces los programas especiales que han sido transmitidos por diferentes estaciones de televisión, invariablemente gringas, y por más que aguzo la vista no logro ver aunque sea la Caja Negra de la bendita aeronave que supuestamente colisionó contra la mole de concreto de cinco lados ¿Raro, no? Fundamentalmente, por lo proclive de los gringos a pavonearse con sus descubrimientos. En fin, el hecho es que mi estimada compañera me hizo un comentario que –en el instante, no le di mayor importancia- pero luego me hizo reflexionar. Me dijo; “Es que los Estados Unidos, tienen tantas muertes en su conciencia que yo me imagino a esas millones de almas penando sobre cielo gringo, como una gigantesca sombra que cubre todo ese territorio e implorando justicia” ¿Verdad que es realmente siniestra esta imagen? Pero no está lejos de la verdad, ¿Será esa una de las razones por la que suceden allí, tantas y tan espantosas tragedias?

Terminando ya, con el asunto del muro, se me ocurre concluir con una propuesta; ¿Por qué no invertir la razón del muro? Quiero decir, ponernos de acuerdo todos los pueblos latinoamericanos y del caribe para impedir que ningún ciudadano estadounidense salga de su territorio. Así, quedamos todos contentos, nosotros con plena libertad para hacer de nuestros respectivos países lo que deseemos, y ellos, se quedan encerrados en sus paisajes tal y como parece ser su más preciado anhelo. ¿Qué más? Para eso tienen a Hollywood.

Reflexión; ¿Necesidad perentoria de nuestra sociedad?


Reflexión; de acuerdo al diccionario Larousse de la Lengua Española, es un sustantivo femenino que describe Acción y efecto de reflejar. Familiarmente, se usa como reflexivo o reflexionar. Pero, Reflexionar es un verbo transitivo y, de acuerdo al texto mencionado, se refiere a Considerar algo con atención. Sobre la base de esta connotación, esta vez, deseo deliberar acerca de esta consideración que se ha venido poniendo muy en boga a propósito de la situación política ante la cual, estamos.


Arqueólogos. S. Dalí.

Debo señalar en principio, que el acto de reflexionar ha sido desde tiempos inmemoriales, una actividad inteligente de los seres humanos. Partiendo del hecho de que somos los seres humanos los únicos animales dotados del poder del pensamiento o, que logramos desarrollarlo. Es decir, somos inteligentes (¿En verdad lo somos?).

Bien, ciertamente, si el homo sapiens no hubiera logrado desatar las cadenas mentales y comenzar a hablar (Se dice que el habla, la descripción de las cosas y hechos con vocablos y luego escritas, fue lo que permitió el desarrollo del pensamiento) pero en verdad, de no haber sido por este complejo proceso, todavía estuviéramos arrastrando a nuestras mujeres por los pelos para meterla en la cueva. Las mujeres siempre huidizas.

De tal forma pues, que el acto de reflexionar como un hecho mental de considerar algo con atención por parte de cualquier individualidad o grupo de personas, es un acto trascendental que permite analizar situaciones para darles, en el caso de que sean problemáticas, una salida honorable, inteligente, justa, democrática y conveniente a todo el conjunto o cuerpo social. Al menos eso debería ser en teoría.

Ahora bien ¿Qué entienden o, a qué se refieren cuándo demandan que es necesario reflexionar, quienes mantienen una posición política contraria al Presidente de la república? La cosa creo que es más complicada de lo que parece. El problema –a reflexionar- es una serie de señalamientos que hacen sobre la peregrina base de “yo creo que”, “Nosotros presumimos que” “Es que después del cierre, creemos que viene. . .” Quiero decir, si los hombres de las cavernas se hubiesen puesto a pensar “bueno, si le mando esta estaca a ese animalón ¿Se morirá?, ¿Quedará malherido y se pondrá más bravo de lo que está y terminará matándome? ¿Podré acertar en un sitio vital en el momento que lo ataque? ¿Vendrá uno más avispado que yo y, se aprovechará para comer más que yo? De ser así, de seguro habría terminado como una estampilla en el piso despaturrado por la bestia o, destrozado si lo alcanza.

La reflexión entonces, es un acto bidireccional, es como dicen los Light, un feedback, un evento que se retroalimenta de un sujeto al otro ¿Por qué? Tan sencillo como que el acto de reflexión cuando es individual está saturado de la subjetividad del ser. Luego, no es exactamente una reflexión sino más bien cavilaciones que, lo más probable, es que terminen confundiendo más al sujeto y en verdad, salga como una fiera rabiosa a exterminar todo aquello, aquel y aquella que se le oponga a sus creencias. La reflexión entonces es colectiva, debe ser un diálogo de gente despierta y con buenos oídos, (Hay lo que llaman; Diálogo de Sordos).

Pero más allá, ¿Cómo hacerle entender a estas gentes que existe un mundo real, un mundo donde hay hambre, aculturación, muerte, injusticia y póngale cualquier cantidad de malévolas etcéteras? Y que este mundo no es un enlatado televisivo, no es una novela de Delia Fiallo, no es una fantasía de Hollywood, ¡Existe! Y lo tenemos que transformar para bien de la humanidad. Entonces insisto, ¿Cómo hacerles entender? Siempre he dicho que los proverbios populares son sabios, pues reúnen años, siglos de experiencia y hay un decir del pueblo venezolano que señala; “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Es vital entonces que estas personas, que parecieran vivir en un mundo de fantasías, un mundo al más disparatado estilo de Walt Disney, su mundo sambilesco comiencen a descubrir que para que haya un diálogo fructífero es necesario que descubran y entiendan nuestro mundo. Por lo demás, sería muy beneficioso para su salud.

Un amor incomprensible para la mayoría


Por allá, entre los años 1994-1997, me tocó trabajar en la Fiscalía General de la República. Un organismo que ha venido cambiando con el pasar de los años. Inicialmente, el Ministerio Público, se ocupaba, fundamentalmente, de ser el garante de la legalidad, es decir, de que se cumplan las leyes tal y como están establecidas. Aún hoy día, tiene ese papel pero, acompañada por instituciones creadas a la luz de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. De esta manera, la Defensoría del Pueblo, también entra a jugar un papel preponderante en la defensa de los derechos establecidos en las leyes, desde los derechos jurídicos individuales, hasta los derechos humanos, los derechos difusos de la colectividad. Juntos, Ministerio Público, Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República, conforman lo que está establecido en la constitución como el Poder Moral. Pero, son los Fiscales del Ministerio Público, los agentes acusadores de aquellas personas que cometen delitos de cualquier índole. Antaño, la Fiscalía –antes de la puesta en vigencia del Código Orgánico Procesal Penal- dependía para el sostenimiento de las causas judiciales contra las personas, de las diligencias que realizaban para la acumulación de pruebas los cuerpos de investigación penal. Ergo, Cuerpo Técnico de Policía Judicial, ahora devenido en Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), también la Guardia Nacional, la Dirección de los Servicios de Investigaciones Policiales (DISIP) y cualquier otro organismo policial que, instruido por un Juez de la causa, realice o dirija una averiguación penal. Ahora, siguen estos organismos llevando a cabo dichas averiguaciones pero, bajo las órdenes, control y seguimiento del Ministerio Público.

Es así, que la labor que yo realizaba en la sede central de la Fiscalía era, objetivamente, la de garantizar la seguridad integral de los Fiscales del Ministerio Público y del personal administrativo que labora en dicha sede, debido precisamente, a la misión tan delicada y peligrosa que estos funcionarios deben cumplir. En el acatamiento de estas tareas, me tocó un sinnúmero de veces atender personas que acuden a este despacho en busca de, las más de las veces, ayuda para solventar diversos problemas que enfrentan con familiares involucrados en hechos delictivos. Aunque ello no es necesariamente lo usual, también acuden personas que de una u otra forma deben resolver problemas que implica la intervención de Fiscales especializados en otras áreas. Pero, el grueso de las y los usuarios acude para que Fiscales del Ministerio Público, intervengan en causas penales. En este sentido, el mayor número de personas son mujeres, especialmente, madres de delincuentes que, o están sometidos a penas corporales, o bien, se encuentran en fuga y los cuerpos policiales los solicitan para su procesamiento. Indefectiblemente, cuándo me tocaba atender a estas madres, la pregunta obligada era ¿Por qué está preso su hijo señora? O, ¿Por qué buscan a su hijo? Y, las sempiternas respuestas eran; “Mi hijo es inocente, lo que pasa es que la policía la tiene agarrada con él”, respectivamente, “No sé, el es un muchacho trabajador, se la pasa haciendo trabajitos de albañilería” (todos son albañiles, trabajadores informales, ayudantes de mecánica, etc). Sin embargo, cuando nos trasladábamos a los cuerpos policiales para verificar la situación del “inocente muchacho”, nos mostraban un prontuario abundante en la comisión de hechos punibles; con una variedad digna de ser coleccionada en un tenebroso álbum. Un verdadero currículum vitae del crimen pues.

Esta realidad, que me abrumaba, en principio me causó cierto malestar pues, sin negar que alguno de los sujetos retenidos o detenidos por cuerpos policiales muchas veces eran víctimas de abuso policial o, parte de un plan para extorsionarlos, no es menos cierto que la mayoría conformaban el macabro mundo de la prevaricación. Seres, que sin entrar a analizar causas y efectos, son impíos de cualquier normativa social, sin escrúpulos y sin ningún recato o remordimiento a la hora de dispararle a cualquiera por los motivos más fútiles. A pesar de ello, con el pasar del tiempo fui meditando acerca de esta manera de reaccionar de las madres, ante la flagrante violación de las leyes y normas de convivencia de sus hijos; ¿Por qué?, me preguntaba. ¿A qué se debe ese amor ciego, ilimitado, sin fronteras, sin –absolutamente- ningún interés de las progenitoras? Aún hoy no consigo respuestas y, creo que no las voy a encontrar. Sólo me resta abundar en hipótesis, en reflexiones que me acerquen más o menos al descubrimiento del por qué las mujeres sienten ese afecto por sus hijos, tan inmensamente prolífico y tan definitivamente inexplicable a los ojos de los simples mortales. ¿Habrá algo más allá del milagroso hecho de parir un ser humano, que mantenga un contacto supra normal de los hijos con la madre? Tiene que haberlo.

Según estudios hechos a hermanos gemelos, se ha comprobado que existe entre ellos, una especie de conexión invisible, una suerte de energía capaz de transmitir sentimientos, miedos, angustias y alegrías entre los mellizos. Incluso, hay algunos testimonios de personas que nacieron el mismo día y del mismo vientre materno que, encontrándose alejadas –muchas veces a cientos o miles de kilómetros- presintieron cosas o situaciones de uno con respecto al otro. ¿Será este mágico mecanismo de comunicación el que prevalece en las relaciones madre-hijo(a)? Digo mágico pues, hasta ahora no se ha podido explicar dicho fenómeno (me refiero al comentario de los gemelos) Creo que voy por buen camino.

El siguiente es un extracto de una comunicación publicada en la página de Internet; www.anecdonet.com/modules.php y que me parece ilustra de manera dramática acerca del tema que estoy tratando;

“Di de él cuanto quieras, pero yo sé mejor que tú y que nadie las faltas de mi niño.Yo no lo quiero porque es bueno, sino porque es mi hijo. ¿Y cómo vas a saber tú el tesoro que él es, tú que tratas de pesar sus méritos con sus faltas? Cuando yo tengo que castigarlo, es más mío que nunca. Cuando lo hago llorar, mi corazón llora con él. Sólo yo tengo el derecho de acusarlo y penarlo, porque solamente el que ama puede castigar"

Mi madre, que Dios la tenga a buen resguardo, falleció cuando yo contaba la adulta edad de 46 años. Sin embargo, mi amada mamá –hasta los últimos momentos- cuando me llamaba por mi nombre de pila me decía “Alexito necesito cual cosa” y yo un poco apenado (a veces era en presencia de personas extrañas) le respondía “Mamá mi nombre es Alexis, ya soy un adulto, no soy un niño” a lo que contestaba sin apremios; “para mí, tu sigues siendo el niño que parí”. ¡Qué remedio!, ¿Quién puede con eso? No me resta otra cosa que, admirar profundamente a esas mujeres que, en medio de una vida tan azarosa como la que puedan llevar sus retoños en ciertos momentos de sus existencias, mantienen una lealtad, solidaridad y apoyo incondicional, lleno de un inmenso amor y sentimientos de protección para con sus hijos. El Libertador Simón Bolívar en uno de sus pensamientos, expresó poco más o menos; Maldito sea el soldado que apunte sus armas en contra del pueblo, parafraseando a nuestro insigne héroe yo digo; Maldito el ser humano que sea capaz de hacerle daño a su propia madre.

La intriga...política

La intriga es una de las manifestaciones humanas más grotescas, por lo general está acompañada por la felonía. Ambas conductas; maquinación maquiavélica y traición son el producto de mentes torvas que persiguen intereses perversos de individualidades y/o grupos. Estas turbias manifestaciones se producen en diversas organizaciones, incluso, en las mejores familias como diría mi abuela. Sino, vean lo que ha estado pasando en la familia De Armas, propietarias de medios de comunicación y otras empresas, por sólo citar un ejemplo.

Y es que, precisamente, esos bajos sentimientos surgen cuando hay ingentes intereses que conquistar. Si hay algo que mueve a muchos seres humanos a comportarse de manera pérfida son los intereses económicos, A ello no escapa la actividad política, entendida en nuestro país (lamentablemente), como una de las mejores y más expeditas formas de enriquecerse rápidamente. Es así que, generalmente, personalidades que ejercen cargos de relativa importancia en la administración de gobierno, llámese alcaldía, gobierno regional o nacional se van rodeando o los van cercando individuos (hombres y mujeres) que sólo piensan, y en consecuencia actúan, en pro de su bienestar personal y del grupo que representen, si es el caso.

Nicolás Maquiavelo, escritor italiano del siglo XV (hijo de Bernardo Maquiavelo, nació el 3 de Mayo de 1469), escribió uno de los tratados políticos más desafiantes y cuya vigencia se mantiene aún hoy día; El Príncipe. Las enseñanzas de este extraordinario tratado político han sido largamente discutidas, unos en franco apoyo y, otros en pleno rechazo. Es justo decir –tal y como lo expresa el exegeta prologuista del texto- “Para Maquiavelo el poder lo es todo, visto desde esta perspectiva. Le importa la calidad, capacidad y discernimiento del dirigente”(Op/Cit. Pág,6). Luego, la obra El Príncipe, es un texto que pretende enseñar estrategias y mecanismos para la conservación del poder. Aún, con la utilización de formas de gobierno nada convencionales y por demás –en muchos aspectos- execrables. Estas características que envuelven el texto de Maquiavelo son los que han producido rechazo. Pero ello, en teoría porque en verdad, las sugerencias y consejos estampados en esta obra, han sido permanentemente puestas en práctica sin ningún rubor por muchísimos líderes y personajes históricos que han detentado el poder. Pero también, por quienes han estado a su lado. Decía un viejo político de Vargas, que él era un militante de la cosa pública de 24 horas y que, las pocas que dormía, lo hacía con El Príncipe bajo su almohada. De hecho, se mantuvo como cabeza de su partido durante muchos años llegando –incluso- a ejercer cargos de relativa importancia política y un poder omnímodo en la región (estado Vargas). Ninguno tan maquiavélico como José Rubín de Armas. Hasta que apareció Hugo Chávez Frías.

Las razones políticas, sociales y económicas para que accediera el Comandante Chávez al poder, no es materia de análisis en este escrito. Pero sí, aquellos/as que se montaron en la figura de esta arrolladora personalidad, para acceder a cargos de administración pública sin tener las debidas credenciales humanas, políticas y mucho menos de liderazgo. He aquí, que comienza una etapa en la vida pública de esta Bolivariana Venezuela, en la que se desataron y siguen al garete las más variadas y detestables historias de intrigas, zancadillas, vagabunderías y toda suerte de prácticas cizañeras para acceder al poder o mantenerse y medrar a su sombra.
Hace poco, durante el viaje que realizó el primer magistrado de la República a la Confederación Rusa uno de los puntos en la agenda de trabajo fue, efectuar una reunión con la Duma rusa (Parlamento de la Confederación) y uno de los diputados le hizo una pregunta al Presidente Chávez, a propósito de un comentario acerca de los casi 6 millones de personas que se inscribieron para la constitución del Partido Socialista Unido de Venezuela hecho por el mismo Presidente, la interrogante fue poco más o menos así; “Con relación a la cantidad de personas que dice usted se han inscrito en el PSUV, yo pienso que lo satisfactorio no es la cantidad de aspirantes registrados, sino la formación política de esta gran multitud de militantes. Es decir, la calidad. No se debe repetir el mismo error cometido en la antigua Unión Soviética ¿Qué se ha hecho para garantizar la ideologización de este órgano político partidista? Independientemente de la respuesta del jefe del ejecutivo nacional, esta es una de las incógnitas claves para definir este proceso político venezolano. ¿Realmente son socialistas los elementos que conforman la estructura política dirigente que acompaña al Presidente? O, por lo menos, ¿Tienen un pensamiento de vanguardia? ¿Cómo creer que una individualidad, nacida, criada y formada en la llamada Cuarta República, que nunca tuvo ninguna actividad socio política popular y que, por el contrario, tienen muchos de ellos formación militar al más rancio estilo de la Escuela de las Américas, poseen un pensamiento de avanzada, nada más y nada menos que Socialista? Eso no se lo creen ni en su casa. Pero es esta casta y otras no menos descalificadas las que acompañan al Presidente en su largo y tortuoso camino de hacer revolución en nuestro país. Son ellos, los que han ocupado los cargos más relevantes no sólo en la administración pública central, sino también en la mayoría de los Estados y municipios. Pero también son los civiles que se alzaron con cargos de elección popular, los que han reproducido (y muchas veces elevada a la enésima potencia) los vicios más execrables del reciente pasado período histórico político venezolano. De esta forma, las intrigas, marramucias, insidias y toda suerte de prácticas deleznables de descalificación socio políticas, se han hecho un lugar común en esta era revolucionaria nuestra. Todo, con la finalidad de moler posibles enemigos no de la revolución, sino aquellos que amenacen sus egoístas intereses. La tarea entonces es titánica

martes, julio 03, 2007

Singularidades de Vargas

Vargas es una región que no cuenta con playas naturales totalmente aptas para las clásicas actividades marinas, su zona de playas son oceánicas y frontales. Es decir, las playas son generalmente producidas con la construcción de malecones y espigones. Ello, no les quita la extraordinaria belleza que poseen, pero además, son remansos marinos estupendos para la práctica del Surfing, la pesca y los deportes sub acuáticos. Pero por otra parte, nuestra región presenta una singularidad; tanta playa y zonas marinas soleadas tiene, como paisajes de montaña, lo que le proporciona un clima bastante cálido en los sectores bajos así como, un ambiente natural con temperaturas templadas que pueden llegar hasta los 15 grados centígrados durante el último mes del año y primeros del siguiente período. Además, hacia el extremo este del Estado, nos encontramos con una extraña combinación de zonas selváticas con playas de una exuberante hermosura y, ¡hasta aguas termales!. Caled/2007.

El Placer de La Guaira









La Guaira, es la parroquia capital del estado Vargas, en la República Bolivariana de Venezuela. Este, es el Estado más pequeño y más nuevo de Venezuela, se encuentra situado al norte del país. Posee el más importante aeropuerto del país (Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía) y uno de los puertos con mayor capacidad, como lo es, el Puerto de La Guaira. La Guayra, fue fundada un 29 de Junio de 1589, es decir, acabe de cumplir 418 años. Las fotos publicadas, se refieren a un lugar en el Mar Caribe, situado frente a las costas de Caraballeda, llamado El Placer de La Guaira a unas 25 millas náuticas mar afuera. Es un lugar reconocido mundialmente por la excelente pesca de altura que se puede practicar. Es único pues, ha sido el sitio marino donde se ha podido pescar un tipo específico de Aguja de enorme tamaño. El bote -llamado Aguja Azul- en el que se tomaron estas gráficas, pertenece a un participante portorriqueño de nombre Agustín Cabrer, el cual compitió en el torneo llevado a cabo en el año 2006. agradecimientos a este gentil marino caribeño.
Caled/2007.

domingo, julio 01, 2007

Celebración de San Juan Bautista


Celebración del Nacimiento de San Juan Bautista, el 24 de Junio. En nuestro estado Vargas, esta fiesta comienza cuando termina los festejos de la Santísima Cruz de Mayo. Su celebración representa el fervor libertario de los afrodescendientes en nuestra región y, significa el casi interminable repique de tambores.


A la izquierda se puede apreciar a las y los niños escolares procedentes de la Parroquia Caruao del estado Vargas. Caled/2007.

ERNESTO SE GANÓ EL PREMIO. Premio Municipal de Periodismo Vargas 2007.

Caled/Junio 2007.
En la calurosa mañana de este 27 de Junio, como es mi costumbre, hojeaba la prensa matutina. De pronto, casi en las páginas del medio, en la sección regional me encontré con una información que anunciaba al ganador del Premio Municipal de Periodismo José Ignacio Cabrujas. “Ernesto García y Jesús Gazzaneo recibirán el José Ignacio Cabrujas y el Carlos Martínez” se podía leer en el pequeño sumario de la información; ¡No podía creerlo! ¿¡Ernesto García Premio Municipal de Periodismo!? ¡La acabose! Me dije, un extraño escalofrío me invadió todo el cuerpo. Durante todo el día, lo que había leído en las negras páginas (¡Sí! Por primera vez en mi existencia las letras del tabloide me parecieron más negras que nunca) de Últimas Noticias, me retumbaba en mi mente con un profundo y siniestro eco. Esa noche, en medio de la oscurana y el silencio sordo y sereno de las sombras, me revolvía en la cama de un lado a otro, no lograba conciliar el sueño y las imágenes de Ernesto recibiendo la placa me apuntillaban mi odio y producían los más tenebrosos pensamientos. ¿Cómo evitarlo?, tendré que tenderle una trampa, pensaba, me colearé subrepticiamente entre el público, cerca del pasillo hacia el podium y cuando pase cerca de mí a retirar el premio, estirare mi pierna derecha y haré que se caiga y se rompa, por lo menos, la nariz. No, será demasiado evidente, reflexioné.

En esas y otras divagaciones se me fue casi toda la noche, un extraño sopor me invadió en algún momento y entré en un estado de semi inconciencia, que no era sueño como tal, sino un estado como cataléptico por lo cual al día siguiente al levantarme pensé; “No vale, fue una terrible pesadilla todo fue nomás que un mal sueño. Afortunadamente, a veces las irrealidades fantasmagóricas casi se asumen como verdades pero, al final no son otra cosa que eso, Irrealidades”. ¡Pero, oh verdad inevitable! Era cierto, el amigo Ernesto García se ganó el premio. ¡Bueh! qué remedio, tendré que felicitarlo y desearle que siga trabajando más, para que siga cosechando muchos más reconocimientos que bien se lo merece.

Toma, Ernesto, tu lanza (la pluma), busca tu jumento (el papel), cúbrete con la mejor armadura (el conocimiento), hazte acompañar por un buen Sancho Panza (tu reportero gráfico; Jesús, amigo y buen profesional) y sal a la vida, a esos valles de lágrimas y risas (a patear la calle) a buscar tu Dulcinea (La noticia) a la que debes amar, respetar y buscar siempre con afán. Trata, todo el tiempo también, no sólo de buscar a Dulcinea; indaga QUE hacen sus amigos, QUIENES son, DÓNDE están, POR QUÉ son amigos. . . o enemigos, PARA QUÉ son sus amigos y, finalmente, lo más importante; ¿ES VERDAD LO QUE TE HAN DICHO? No te conformes nunca con una sola versión. Recuerda siempre –me permito abusivamente sugerirte- que nosotros los periodistas (¡Si!, porque yo también soy periodista, aunque algunos odien reconocerlo, no titulado es verdad, pero lo soy y, a veces modestia aparte, mejor que muchos “Licenciados”) tenemos un compromiso vital con LA VERDAD, LA OBJETIVIDAD, LA SERIEDAD, LA ÉTICA Y EL PROFESIONALISMO por encima de cualquier otra consideración subjetiva de la realidad que nos rodea.

¡FELICIDADES SINCERAS AMIGO, AHORA FALTA EL REGIONAL Y EL NACIONAL PARA TERMINAR DE CONSAGRARTE!

Tu amigo, Caled.

Pd. Aún no entiendo cómo te dieron el premio de Opinión con tus Crónicas Negras. No importa, están muy bien logradas.

Lo prometió y cumplió. Un cuento verdadero.

Caled, Mayo 2007
Corrían los días del segundo semestre del año 1996, yo iba y venía de mi casa en Las Tunitas (parroquia Catia La Mar) a Caracas donde trabajaba y hacía estudios en la UCV. Eran aquellos tiempos, cuando conseguir una línea telefónica era toda una proeza y no se había desarrollado comercialmente el teléfono celular, de tal forma que al salir uno de la casa para la capital prácticamente desaparecía, perdiendo todo contacto con la familia que quedaba en el hogar. Normalmente salíamos (mi hija y yo) antes que despuntara el sol y regresábamos cercana a las 11 de la noche. Una rutina que nos ocupaba de lunes a viernes sin excepción. En cuanto a nuestros vecinos estos eran, como es de esperarse, muy heterogéneos; unos trabajadores y respetuosos, uno que otro borrachito (nunca faltan), amas de casa y, una figura ya casi inevitable en los sectores populares, la oveja descarriada, el malandrito, el muchacho que poco a poco va entrando en el sub mundo de la droga y la delincuencia para no regresar jamás.

Le decían “Corredor”, tal vez por su proverbial manera de zafarse rápidamente de los rollos y vaporones en los que se metía. Un día conversando conmigo le dije; “amigo, ¿Por qué no dejas ese camino y tratas de modificar tu conducta? No llegarás muy lejos Corredor” le advertí. Su indeclinable respuesta a estas sugerencias y/o consejos era siempre la misma. “Yo sé lo que me espera y no me importa, cuando muera les salgo” nos amenazó aquella vez. Ante semejante afirmación, reí a carcajadas y le respondí; “te equivocaste Corredor, primero no creo en esas cosas y, en segundo lugar, tu vas derechito al hueco y punto”. Aquella tenebrosa promesa se diluyó al paso del tiempo y se olvidó. Porque además, Corredor tuvo los inconvenientes de rigor con bandas rivales y desapareció por unos cuantos meses.

Una noche, fresca, soplaba la brisa marina que subía por las laderas de las montañas poco pobladas aún, conservándose fría. Regresábamos mi hija y yo de nuestras habituales actividades en Caracas. Al doblar una esquina ya enfilados hacia nuestra vivienda, en el próximo recodo de la calle, se había concentrado una gran cantidad de parroquianos en un encuentro político de una de las, hoy día, casi extintas organizaciones partidistas. Allí, entre la multitud, divisamos a Corredor. Mi hija fue la primera en advertir su presencia. Al verlo me dijo:
.-Papá allí está Corredor, apareció, pero mira la hora no te vayas a poner a conversar con él.
A lo que respondí;
.-Sí, ya sé que es tarde (a la sazón iban a dar las 12 de la noche). No te preocupes creo que no nos ha visto.
Sin quitarle la vista de encima ambos, Lucrecia y yo, tratamos de pasar inadvertidos para Corredor. Sin embargo, tuve la certeza de que hubo un momento en que nos miró directo a nosotros y sonrió. Con paso apurado y zigzagueante logramos abrirnos camino entre la gente y, ya más cerca de nuestra residencia, respiramos aliviados. La jornada del día siguiente nos agobiaba, eran días de mucho sacrificio.

Al traspasar el umbral de la puerta, mi esposa nos esperaba sentada en la sala, sus manos tomadas y descansando en su regazo, sostenían un pequeño pañuelo; se notaba ansiosa y noté lágrimas en sus ojos. Alarmado, pregunté:
.- ¿¡Qué te sucede!?
Ella, casi sin poder articular palabras, murmuró;
.- ¿Es que tu no sabes nada verdad? ¡Claro, como lo puedes saber!
.- ¿Nada de qué? ¿Qué es lo que no puedo saber?
Inquirí.
A lo que mi esposa me soltó;
.- ¡Es que a Corredor lo mataron esta mañana!
Ante esta noticia enmudecí, mi hija me miraba con los ojos desorbitados y fue la primera en reaccionar diciendo;
.- ¡Eso no puede ser mamá, lo acabamos de ver en la esquina!
María (mi esposa) con una expresión solemne en el rostro contestó con dureza;
.- ¿¡Cómo lo van a ver, si le dieron dos tiros en la espalda hoy a las 9 de la mañana!? La furgoneta forense lo recogió ya tarde, como a las tres. Remató María.
Era cierto, esa mañana a Corredor lo emboscaron y acorralaron en una casa donde se escondía y lo asesinaron. Una cosa es segura, desde ese día yo tuve que reconsiderar todas mis creencias. Corredor prometió y cumplió.

Muerte en Colombia; Asesinato o bajas en combate

Alexis Castillo (Caled)
Junio 2007
alexsicast@gmail.com
Este jueves 28 de Junio se dio a conocer una aterradora noticia, la muerte de 11 diputados al congreso colombiano en las selvas del Valle del Cauca. Una información que conmocionó –fundamentalmente- a la comunidad latinoamericana. Estos congresantes se encontraban secuestrados desde hace cuatro años por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Colombia vive, a raíz del asesinato de José Eliécer Gaitán el 9 de Abril de 1948, prácticamente una guerra civil de baja intensidad. Guerra, que ha traído como consecuencia social el desplazamiento de miles de nacionales hacia diversas partes del mundo pero, especialmente, hacia los países fronterizos. Efectivamente, Venezuela por ejemplo, es uno de los países que más población colombiana tiene en su territorio. Esta situación se complicó aún más con la aparición, a mediados del año 1997, de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Grupo paramilitar que ha llevado a cabo cientos o miles de asesinatos selectivos y sistemáticos con prácticas realmente espantosas y sanguinarias.

En el orden económico, la situación no puede ser peor. Colombia es una nación cuya economía se ha visto seriamente afectada por este conflicto. No es sino, con la elección de Álvaro Uribe como Presidente de la nación, y la puesta en marcha del Plan Colombia, que este país ha demostrado una mediana recuperación en el orden económico financiero. Pero, una recuperación que no es sólida pues, el grueso de la población colombiana no participa de manera directa en este proceso, sino que es casi un convidado de piedra. Quienes realmente se benefician son las grandes transnacionales y corporaciones gringas y empresas colombianas que participan del festín.

Es en medio de este panorama, que las fuerzas guerrilleras acentúan las operaciones de secuestro a personalidades políticas y empresariales; práctica por demás deleznable, sobre todo, tomando en cuenta la situación de incertidumbre y desespero que producen en las familias de los secuestrados y en los secuestrables. Pero esta acción inhumana, no solamente es acometida por la guerrilla, también el hampa común, las organizaciones que manejan el negocio de las drogas y las mismas AUC. Aunque estas últimas, las más de las veces no tienen un objetivo político, sino de retaliación, venganza o simple negocio.

De esta forma, la situación política colombiana está extremadamente confusa, especialmente, en casos como el de los once diputados presuntamente muertos. A raíz de este hecho, se me antojan algunas preguntas cuyas respuestas sospecho que serán de difícil respuesta exacta. Pregunto; ¿Por qué las FARC asesinarían a un grupo de personas que –entre otras cosas- son garantía de inmunidad para ellos mismos?, ¿Por qué el Presidente colombiano se mostró nervioso y con mirada huidiza durante la lectura del comunicado oficial y no se permitió ninguna pregunta a los periodistas? Por cierto, sonó antes de dicha lectura, el himno nacional de Colombia y se pudo apreciar que el mismo Presidente no sabía la letra del glorioso himno de ese país. ¿Qué raro, no?, en fin, ¿Por qué los familiares dudan tanto de la palabra presidencial? De hecho, lo acusan de provocar la muerte de los secuestrados a causa de una operación militar de rescate ordenada por él. Pero más allá, ¿Por qué el hecho se conoció 10 días después? Recuerden que este acontecimiento se produjo –supuestamente- el 18 de Junio, ¿El gobierno colombiano no tiene control sobre situaciones tan graves acaecidas en su propio territorio?, ¿Dónde está el sobreviviente?, ¿Por qué se han producido tantos atentados en Colombia, coincidiendo estos con la posible negativa de los Estados Unidos de recortar los recursos, o negarlos, al Plan Colombia?, coincidiendo además, con el escándalo de los políticos relacionados con el paramilitarismo. Estas y, muchas más interrogantes habrá que hacer o exigir que se les dé oportuna y veraz respuesta. Lo demás, será caer en el insidioso, perverso e irresponsable juego de quien da su versión de los hechos y creerle así, sin más ni más.

DOS HORAS EN LA PARADA DE GATO NEGRO

Alexis Castillo (Caled)
Febrero 2007
alexsicast@gmail.com


Eran las 2 y tanto de la tarde en un día cualquiera del mes de Febrero, había convenido con un familiar muy cercano encontrarme en las adyacencias de la Estación Gato Negro del Metro de Caracas. Este lugar, ubicado en la avenida Sucre, es sitio de encuentro de mucha gente (claro es una salida del subterráneo). Pero además, allí se ubican los transportes que se dirigen al novísimo estado Vargas, ergo, La Guaira, Catia La Mar, Naiguatá, etc. También es territorio buhoneril, en ese espacio tan relativamente pequeño, se puede conseguir casi de todo. Desde revistas pornográficas, de actualidad, periódicos, chucherías, refrescos y, hasta una ¿suculenta? Hamburguesa o Perro Caliente adornado con las gratificantes hojitas verdes. Vale decir, lechuguita y todo. Como es mi costumbre, me arrinconé en un sitio que me “medio asegurara la seguridad”. Esta zona es famosa por los arrebatones, sustracciones y demás perlas del quehacer choril de los “excluídos” de los barrios aledaños.

Estando en el lugar, examiné con “ojo clínico” toda el área y me parapete recostado a la cerca del instituto educativo Miguel Antonio Caro que funciona en la vieja casona situada al frente del lugar. Allí acomodé a mi espalda, estrujándolos entre mi cuerpo y la reja de hierro, los maletines que cargaba cual fardos pesados y me dispuse a leer El Mundo que recién había adquirido. Imbuido en mí lectura no pude dejar de percibir un movimiento raro de mucha gente. Antes, había levantado la vista para chequear si mi familiar pudiera salir por la puerta de la estación del metro (se suponía que aparecería por allí) por la salida que da al liceo en cuestión. Mas, quien llamó mi atención fue un joven bien vestido, alto él, que me produjo curiosidad pues lucía una chaqueta negra de cuero. Por mi experiencia como empleado de seguridad en la Fiscalía General debía ser un policía pero, “no tenía pinta de tal”, décimas de segundos después seguí con mi lectura de prensa. Fue, momentos más tarde que caí en cuenta, que el movimiento irregular de personas (unos 12 en total) que había detectado, eran unos muchachos y chicas que miraban a todos lados y se miraban entre sí, murmuraban hasta que una de las jovencitas –ya cerca de mi- le dijo a su acompañante con voz altisonante, ¡¿pero lo vas a explotar, no?!, el chico de unos 15 años (como casi toda la banda) la miró sin responderle. En ese momento se acercó otro de los zagaletones y expresó medio defraudado y arrecho “no, ese coño´e madre se fue pà Los Teques, vamos pà llá” y salieron raudos hacia la avenida Sucre. De todo esto deduzco, que estos rapaces buscaban al muchacho de chaqueta negra para asesinarlo, pues, éste al salir de la estación subterránea caminó veloz y se perdió rápidamente entre la abigarrada muchedumbre que se desplaza por el lugar sin ton ni son.

Debido a este incidente, me apertreché más, mi maniática costumbre de observar a la gente sin que ellos me miren a mi se agudizó y, me dispuse a prestarle atención a todo cuanto ocurriera a mi alrededor. De esta forma me di cuenta que uno de los loquitos motorizados que hacen viajes expresos, mototaxis pues, se hallaba enfrascado en repararle no sé que cosa a su máquina. Igualmente, a unos cuantos metros de donde me encontraba, estaban un trío de muchachos atendiendo un flamante puesto de hamburguesas y un poco más a la derecha de estos, un viejo vendiendo revistas que creo, eran publicaciones técnicas de computación. A todas estas, miré mi reloj y ya iban a dar las tres de la tarde, pensé “caramba, sólo he estado en este lugar unos cuantos minutos y parecieran días”. Me entretuve mirando lo que cada uno de estos personajes hacía; el motorizado torcía y aflojaba tuercas, el “perrocalentero” picaba con un filoso cuchillo cebolla, lechuga y repollo, ingredientes indispensables del condumio callejero, el viejo sentado en una vetusta y raída silla de extensión detrás de la mercancía que ofrecía leía el mismo diario que yo tenía. En ese momento, al verlo, pensé “ese señor lee, yo también, ¿qué leerá, percibirá lo mismo que yo en la lectura?, obviamente no”. En fin, en medio de la dinámica propia de cada cual hubo un momento en que el que fungía de propietario del puesto de comida rápida, le dio instrucciones a su novel acompañante para que comprara una gavera de maltas y una bolsa de hielo, este salió diligente a cumplir el mandato, al llegar, abrió la caja refrigerante con forma de pote de refresco y se dispuso a introducir las botellitas de malta, alternando con porciones de hielo de la bolsa que había traído y que, la había golpeado contra el suelo mugriento de la acera. De pronto, el motorizado se acercó al vendedor de hamburguesas conminándolo a que le prestara un cuchillo, sin más ni más tomó el que tenía cortando los ingredientes pero, al hacerlo rápido para evitar una negativa, este se le cayó en el bendito suelo mugriento, lo volvió a tomar y cortó un pedazo de manguera grasienta de la moto que reparaba. El “cocinero” le espetó “¡chamo, ¿viste? Pecaste!” Y, resignado tomó el cuchillo le pasó un pedacito de papel por la hojilla y siguió con su culinaria labor, entretanto, el muchacho que había alimentado la nevera con las maltas, despachaba el producto de manera inmediata a los clientes tomando, con sus sospechosas manos, los consabidos pitillos los cuales muy amablemente, él mismo introducía en las botellas. Este mismo personaje, se dispuso a cambiarle los manubrios de goma a otro artefacto motorizado que se encontraba estacionado cerca del puesto. Luchó para sacarlos con sus nuevamente sospechosas manos pero, al ver que era imposible, tomó otro cuchillo (esta vez el utilizado para cortar los panes por mitad) y como un loco desaforado, le entró a cuchilladas a los pasamanos de la moto hasta esguazarlos, para luego colocarles unos nuevecitos.

A todas estas, el viejo revistero se paró de su silla y le solicitó al de las hamburguesas que le preparara una “¡con bastante salsa y pollo asao!” ordenó. ¡Carajo qué difícil es dejar de ser fisgón!, no me contuve y observé todo el proceso. El vendedor de fritangas empanizadas se esmeró cual cirujano plástico y le entregó con ceremonial estilo el “suculento plato”. El anciano engulló su atiborrada delicia, se chupo los dedos y –por supuesto- se dispuso a “lavarse”. Tomó una maltrecha botella plástica llena de agua que sacó de una ¿alforja? ¡No! un bolso del mismo material plástico, se acercó al muro de la escuela, metió su cara entre la verja de hierro y el concreto y, con una mano sosteniendo el envase y la otra estregándose la cara con el vital líquido, sacó de la boca su prótesis (conocida en los bajos fondos como “plancha”) la estrujó con proverbial delicadeza con las yemas de sus dedos, tomó sorbos de agua para hacer las consabidas gárgaras escupiendo los chorritos hacia la verde grama del colegio, se sacudió la nariz y se secó con un pañito que extrajo de uno de sus bolsillos traseros del pantalón, para terminar el ritual con la camisa.

Con la quijada en el suelo y un extraño escalofrío recorriéndome el cuerpo, miré nuevamente la pantallita del reloj, me di cuenta que eran casi las cinco de la tarde. Mi teléfono móvil repicó y era el familiar que había estado esperando, anunciándome que llegaba por la otra salida del metro, la que está diametralmente opuesta adonde yo estaba; naturalmente me movilicé hacia el lugar indicado pensando; ¿Todo lo que había visto y vivido para que ésta condenada llegara por donde no la esperaba? Mi hija es una vaina seria tuve que estar dos horas en la parada de Gato Negro.

REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)