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domingo, noviembre 11, 2007

Se equivoco de víctimas


Una calurosa noche del mes de Marzo del año 2004, Pancho se hallaba en la sala de su casa plácidamente sentado en su mueble favorito garrapateando los titulares de la “Noticia” como popularmente llaman al diario Últimas Noticias. Pancho, un viejo jubilado pasa sus ratos en casa entre escuchar su pequeño radio portátil buscando emisoras que transmitan música de la que a él le gusta (la Sonora Matancera, Benny Moré, la Billos Caracas Boys), hojear el periódico y ver su aparato de televisión donde observa cualquier programa informativo y uno que otro dedicado a los animales.

Esa noche María, su esposa -como era su costumbre- le preguntó;
- Pancho, ¿Vas a comer?
- Ahorita no María, déjame ver el noticiero de televisión, yo te aviso.
Respondió el somnoliento anciano al tiempo que pulsaba la tecla de encendido.
En vista de ello, María se acomodó en el otro mueble y se dispuso a hacerle compañía. Así, la recién llegada noche transcurría de lo más serena en casa de los Celis en el barrio Montesano.

Más allá, escaleras abajo, un grupo de jóvenes entre los que se encontraba “El chipo”, un nuevo que pujaba por demostrar lo bravo que era para cometer fechorías, planificaban el próximo golpe.

-Bueno pana, tenemos que conseguir pa’ los chicharros
Dijo uno que fungía de jefe de la pandilla. El azorado Chipo no lo pensó dos veces y enseguida se ofreció;
-¡Yo mismo soy!
Expresó el novel delincuente. Pero, había un problema ¿A quién iban a asaltar esta vez?, era lunes, no era fin de quincena y la panadería, así como la bodega y las licorerías cerraban temprano, precisamente, para evitar las arremetidas de estos zánganos.
Entonces, surgió la idea;
-¿Por qué no le damos un quieto a la venta de caballos que está más arriba?
Preguntó uno. Los demás se vieron las caras y, un poco dudosos casi escépticos, fijaron la vista en el Chipo.
-Bueno Chipo, tu mismo eres, sube las escaleras y dale con todo
Ordenó el jefe de la pandilla. Raudo y veloz, el Chipo se acomodó la automática en la cintura, se ató con fuerza las trenzas de la bermuda y los Nike desgastados y se dispuso a cumplir con su tarea.

Justo en el momento en que el narrador de noticias daba las buenas noches para iniciar la ronda informativa, casi al unísono, entró el Chipo al hogar de los Celis, violentamente, casi jadeante pudo proferir un;
-¡Esto es un atraco nojoda! ¡Bájense de la mula viejos!
Casi paralizados del susto, con la vista fija en el cañón de la amenazadora arma la que alcanzó a abrir la boca fue María.
-¿Cuál mula mijo?
-Vamonos vieja, no te hagas la g . . . dame los reales de las apuestas
Amenazó el Chipo con su potente 380
-¿Cuáles apuestas, aquí nosotros no jugamos ni pico-pico, papá
Aclaró Pancho
-Coño, ¿ustedes no son los que tienen la banca de caballos?
Preguntó indispuesto el malandrín.
-¡No mijo!, eso es en la otra escalera. Dijo el viejo jubilado en tono un tanto jocoso.
-Más arriba –atajó María- y te advierto que allí quienes más juegan son tus compinches.

-Aaaaah, ah bueno.
Semi mudo, con la cabeza revuelta y pensando en la implacable burla (chalequeo se dice en el argot), se devolvió con la lengua atrabiliada por el fracaso tonto del que había sido protagonista. Cosas de novatos, Se equivoco de víctimas o . . . ¿La víctima fue él?.
Caled/2007

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REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)