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martes, noviembre 27, 2007

Colombia; viejo dilema, peligrosa actualidad

Quiero, antes de comenzar a expresar mi opinión con respecto a los últimos acontecimientos entre el Presidente Álvaro Uribe y su homólogo venezolano Hugo Rafael Chávez Frías, aclarar que en ningún momento –cuando me refiera a Colombia- será para señalar al pueblo simple y llano de ese país. Por el contrario, será para referirme a la clase política oligárquica colombiana que tradicionalmente ha estado vinculada a movimientos y políticas anti venezolanas. De hecho, el Presidente Chávez sospecha –y con toda razón- que el Libertador Simón Bolívar fue asesinado en Santa Marta, Colombia.

Bien, aclarado el punto, comienzo con un viejo adagio popular que en mi país –República Bolivariana de Venezuela claro- se hizo y se ha hecho de permanente uso; “¿Qué es una pinta más pa’ un Tigre?” Digo esto porque, yo soy nacido en una ciudad con una gran influencia colombiana como lo es Maracaibo. En mis tiempos mozos recuerdo que al lado de mi casa, en la urbanización Valmore Rodríguez, vivía una familia venida de Santa Marta, costa norte de Colombia –los García- y uno de ellos se hizo un tanto amigo mío y alguna vez me comentó que en su país se decía que Colombia es una Universidad, Venezuela es un cuartel, esto para ilustrar lo educado y académico que son los neogranadinos y lo bruto que somos nosotros. Pero, no conforme con ello, me relató una anécdota de un supuesto y magnífico escritor que había caído en el alcoholismo y arrastraba su decadencia por las calles santamartanas y un día, alguien le recriminó tal situación; a lo que el súper dotado escribidor habría respondido; “Ya ves, como rueda por las calles de Colombia el talento y la inteligencia”. Una manera muy curiosa e impertinente de justificar su miseria, digo yo ahora a la distancia de más de 40 años. Lo anteriormente narrado tiene absoluta veracidad y, como comprenderán, despertó en mí una actitud de recelo y rechazo hacia los nacionales de ese país.

Al correr de los años me enteré, naturalmente por cuenta propia pues estos episodios nunca fueron tema de estudio en las escuelas ni básica ni mucho menos de educación media, me enteré –repito- de una escaramuza con el vecino país pues éste, no conforme con los territorios que nos había arrebatado a finales del siglo XIX, pretendió reclamar soberanía en los Islotes de Los Monjes situados al norte del estado Zulia, dentro del Golfo de Coquivacoa (Venezuela). Esta peligrosa situación fue provocada por el estado colombiano durante el gobierno del venezolano General Marcos Pérez Jiménez por allá por los años 50. El General, ni corto ni perezoso, hizo volar de manera rasante y amenazante a los recién adquiridos F-86, aviones gringos que para la época eran lo último en tecnología aviónica militar. Hasta ahí llegaron las ambiciones de la clase política oligárquica colombiana de entonces. Pero ellos siguieron reclamando posesiones marinas en el lugar.

Así, casi todos los presidentes venezolanos han tenido o tuvieron enfrentamientos con Colombia, unos más otros menos graves, pero enfrentamientos al fin. Dos de los casos más recientes y sonados se produjeron, uno durante el gobierno de Herrera Campins (1978-1983) cuando por instrucciones precisas de este Presidente, se negoció y finiquitó un acuerdo en un famoso hotel de La Guaira y que pretendió aplicarse quitándole –nuevamente- territorio, esta vez marítimo, a nuestra patria. Ello fue impedido gracias a la firme posición de grupos de patriotas entre los cuales, se contaron altos oficiales activos de las Fuerzas Armadas. Y me estoy refiriendo a la famosa y tristemente célebre Hipótesis de Caraballeda. En estas negociaciones quedaron en evidencia dos cosas; la primera, que Colombia siempre ha tenido unos muy hábiles funcionarios de cancillería (casi pillos) y dos, que la genuflexión, permisividad y ramplonería de algunos compatriotas no les ha permitido defender lo nuestro.

El segundo caso cargado de dramatismo y altísima peligrosidad lo protagonizó el Comandante de la Corbeta Caldas, el cual fondeó su nave en aguas territoriales venezolanas (a escasas 12 millas náuticas de las costas del venezolano estado Falcón) alegando que ellos estaban en una zona perteneciente a Colombia. Esto sucedió durante el gobierno de Jaime Lusinchi (1983-1988) y, por supuesto, originó una delicada crisis que incluyó una intensa y enorme movilización de tropas hacia la frontera colombiana y naves de guerra venezolanas, rodearon y apuntaron sus misiles al Caldas. Faltó sólo un tris, para que se desatara una sangrienta y fraticida guerra en la que, como dice una canción del desaparecido Alí Primera, “No alcanzarán esas tierras para enterrar nuestros muertos”.

Llegamos pues, a nuestros días con la grave situación que se ha producido entre el actual Presidente colombiano y el Presidente Chávez. Situación que mantiene en vilo no sólo la paz política entre las dos naciones, sino también el gigantesco comercio bilateral que alcanzaría los 6 mil millones de dólares este próximo año 2008. No es mi intención hacer un análisis exhaustivo de la situación (Porque además no me creo competente para ello), pero sí deseo opinar como venezolano que soy. Un simple ciudadano que quiere fijar posición en torno a tan peliagudo asunto.

Desde que el Presidente Chávez aceptó mediar entre las FARC y el gobierno colombiano para lograr un acuerdo humanitario que permitiera la liberación de cautivos retenidos por el grupo guerrillero, se sabía que se estaba metiendo en camisa de once varas, como se dice en criollo. Desde el punto de vista político militar, esa mediación pudo haber resultado en la apertura del verdadero camino a la paz colombiana. Eso, no conviene ni a la clase oligárquico política que maneja el poder en Colombia ergo Álvaro Uribe Velez, ni a los Estados Unidos, ni a ningún gobierno y grupos económicos poderosos del continente dóciles a los dictados de sus amos del norte. La estrategia es mantener conflictos sociales que permitan reprimir de manera permanente a los pueblos y seguir expoliándoles sus riquezas.

En el tablero del ajedrez geo político latinoamericano, algunas piezas son incondicionales otras, se resisten y luchan día a día por su liberación. Así, Paragûay es punta de lanza estadounidense en el cono sur y Brasil. Colombia, Perú, Guatemala, Costa Rica y otros sirven para mantener el control de la zona andina y Centroamérica incluida, obviamente, Venezuela. A la pobre Haití le tumbaron el legítimo gobierno, la invadieron y desde allí, se amenaza al Caribe especialmente a Cuba. Todo lo anterior, se corresponde con los planes neo colonialistas que acelera el imperio capitalista del mundo, encabezados por los Estados Unidos.

En conclusión, esa otra raya del Tigre, es decir, ese otro impase entre Colombia y nuestro país en las personas de los respectivos Presidentes tiene tintes y aspectos sumamente peligrosos no sólo para Colombia y Venezuela, sino para todo el continente y más allá, para el mundo entero. ¿Estamos en presencia del comienzo de la última guerra? Dios nos proteja.
Caled/2007

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REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)