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martes, septiembre 25, 2007

LA ENVIDIA


“La Envidia mata” así reza un proverbio popular que he escuchado desde que era un niño. Incluso hoy día, lo he visto con demasiada frecuencia escrito en algunos “parabrisas” de automóviles y ciertos cartelitos en vehículos de transporte. Ciertamente, la envidia es un sentimiento humano tan miserable, que hasta las mismísimas Santas Escrituras lo condena como Pecado Capital. Vale decir, aquel que sufre de este terrible flagelo mental mejor le valdría ir reconsiderando estas mal sanas elucubraciones pues, el daño espiritual que se infringe, no será perdonado ni siquiera por el Todopoderoso después de pasar a mejor vida.

Bueno, eso de pagar cuando se pase a mejor vida es relativo pues, también se acostumbra decir en mi pueblo que “Lo que aquí se hace, aquí se paga”. De acuerdo a este pretendido axioma. Aquellos repugnantes seres que, llevados por el rencor producido al ambicionar maledicientemente lo que otros tienen o logran y, se proponen hacerle daño a su prójimo; seguros estén que la vida o el destino en algún momento pasará la factura, a veces, con intereses.

La envidia en verdad es un sentimiento peligroso. He sabido de personas que –en algún momento de su existencia- han sentido envidia por el éxito de alguna persona y no han podido ocultarlo y, aunque cueste creerlo, esta amargura se les ha reflejado en su rostro, en su cuerpo, hasta el punto de que han enfermado hasta la gravedad o, han terminado deformes. Igualmente, he conocido casos de individuos (mujeres también) que han cometido crímenes atroces guiados por el este execrable estado emocional.

¿Recuerdan ustedes la historia bíblica de Caín y Abel? Hijos primogénitos de Adán y Eva. Caín, cegado por la envidia al ver que su hermano Abel era bien visto por el Creador, el que tuvo buenos rebaños y que sus ofrendas fueron bien recibidas por Dios, pues nada, decidió acabar con todos esos privilegios de los que gozaba su entrañable hermano, y lo asesinó. Se produjo de esta forma, el primer homicidio en la historia de la humanidad. Creo que es el relato más antiguo escrito acerca de la envidia. Y, me parece que con esta historia los profetas no hicieron otra cosa que tratar de ilustrar las calamidades que ocasionan esos bajos sentimientos. Tratando de incitar así en los seres humanos, un momento de reflexión, de encuentro con Dios, antes que dejarse atrapar por estas miserias. ¿Hemos aprendido la lección? Lamentable y desafortunadamente creo que, NO.

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REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)