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viernes, julio 06, 2007

Reflexión; ¿Necesidad perentoria de nuestra sociedad?


Reflexión; de acuerdo al diccionario Larousse de la Lengua Española, es un sustantivo femenino que describe Acción y efecto de reflejar. Familiarmente, se usa como reflexivo o reflexionar. Pero, Reflexionar es un verbo transitivo y, de acuerdo al texto mencionado, se refiere a Considerar algo con atención. Sobre la base de esta connotación, esta vez, deseo deliberar acerca de esta consideración que se ha venido poniendo muy en boga a propósito de la situación política ante la cual, estamos.


Arqueólogos. S. Dalí.

Debo señalar en principio, que el acto de reflexionar ha sido desde tiempos inmemoriales, una actividad inteligente de los seres humanos. Partiendo del hecho de que somos los seres humanos los únicos animales dotados del poder del pensamiento o, que logramos desarrollarlo. Es decir, somos inteligentes (¿En verdad lo somos?).

Bien, ciertamente, si el homo sapiens no hubiera logrado desatar las cadenas mentales y comenzar a hablar (Se dice que el habla, la descripción de las cosas y hechos con vocablos y luego escritas, fue lo que permitió el desarrollo del pensamiento) pero en verdad, de no haber sido por este complejo proceso, todavía estuviéramos arrastrando a nuestras mujeres por los pelos para meterla en la cueva. Las mujeres siempre huidizas.

De tal forma pues, que el acto de reflexionar como un hecho mental de considerar algo con atención por parte de cualquier individualidad o grupo de personas, es un acto trascendental que permite analizar situaciones para darles, en el caso de que sean problemáticas, una salida honorable, inteligente, justa, democrática y conveniente a todo el conjunto o cuerpo social. Al menos eso debería ser en teoría.

Ahora bien ¿Qué entienden o, a qué se refieren cuándo demandan que es necesario reflexionar, quienes mantienen una posición política contraria al Presidente de la república? La cosa creo que es más complicada de lo que parece. El problema –a reflexionar- es una serie de señalamientos que hacen sobre la peregrina base de “yo creo que”, “Nosotros presumimos que” “Es que después del cierre, creemos que viene. . .” Quiero decir, si los hombres de las cavernas se hubiesen puesto a pensar “bueno, si le mando esta estaca a ese animalón ¿Se morirá?, ¿Quedará malherido y se pondrá más bravo de lo que está y terminará matándome? ¿Podré acertar en un sitio vital en el momento que lo ataque? ¿Vendrá uno más avispado que yo y, se aprovechará para comer más que yo? De ser así, de seguro habría terminado como una estampilla en el piso despaturrado por la bestia o, destrozado si lo alcanza.

La reflexión entonces, es un acto bidireccional, es como dicen los Light, un feedback, un evento que se retroalimenta de un sujeto al otro ¿Por qué? Tan sencillo como que el acto de reflexión cuando es individual está saturado de la subjetividad del ser. Luego, no es exactamente una reflexión sino más bien cavilaciones que, lo más probable, es que terminen confundiendo más al sujeto y en verdad, salga como una fiera rabiosa a exterminar todo aquello, aquel y aquella que se le oponga a sus creencias. La reflexión entonces es colectiva, debe ser un diálogo de gente despierta y con buenos oídos, (Hay lo que llaman; Diálogo de Sordos).

Pero más allá, ¿Cómo hacerle entender a estas gentes que existe un mundo real, un mundo donde hay hambre, aculturación, muerte, injusticia y póngale cualquier cantidad de malévolas etcéteras? Y que este mundo no es un enlatado televisivo, no es una novela de Delia Fiallo, no es una fantasía de Hollywood, ¡Existe! Y lo tenemos que transformar para bien de la humanidad. Entonces insisto, ¿Cómo hacerles entender? Siempre he dicho que los proverbios populares son sabios, pues reúnen años, siglos de experiencia y hay un decir del pueblo venezolano que señala; “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Es vital entonces que estas personas, que parecieran vivir en un mundo de fantasías, un mundo al más disparatado estilo de Walt Disney, su mundo sambilesco comiencen a descubrir que para que haya un diálogo fructífero es necesario que descubran y entiendan nuestro mundo. Por lo demás, sería muy beneficioso para su salud.

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REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)