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viernes, julio 06, 2007

La intriga...política

La intriga es una de las manifestaciones humanas más grotescas, por lo general está acompañada por la felonía. Ambas conductas; maquinación maquiavélica y traición son el producto de mentes torvas que persiguen intereses perversos de individualidades y/o grupos. Estas turbias manifestaciones se producen en diversas organizaciones, incluso, en las mejores familias como diría mi abuela. Sino, vean lo que ha estado pasando en la familia De Armas, propietarias de medios de comunicación y otras empresas, por sólo citar un ejemplo.

Y es que, precisamente, esos bajos sentimientos surgen cuando hay ingentes intereses que conquistar. Si hay algo que mueve a muchos seres humanos a comportarse de manera pérfida son los intereses económicos, A ello no escapa la actividad política, entendida en nuestro país (lamentablemente), como una de las mejores y más expeditas formas de enriquecerse rápidamente. Es así que, generalmente, personalidades que ejercen cargos de relativa importancia en la administración de gobierno, llámese alcaldía, gobierno regional o nacional se van rodeando o los van cercando individuos (hombres y mujeres) que sólo piensan, y en consecuencia actúan, en pro de su bienestar personal y del grupo que representen, si es el caso.

Nicolás Maquiavelo, escritor italiano del siglo XV (hijo de Bernardo Maquiavelo, nació el 3 de Mayo de 1469), escribió uno de los tratados políticos más desafiantes y cuya vigencia se mantiene aún hoy día; El Príncipe. Las enseñanzas de este extraordinario tratado político han sido largamente discutidas, unos en franco apoyo y, otros en pleno rechazo. Es justo decir –tal y como lo expresa el exegeta prologuista del texto- “Para Maquiavelo el poder lo es todo, visto desde esta perspectiva. Le importa la calidad, capacidad y discernimiento del dirigente”(Op/Cit. Pág,6). Luego, la obra El Príncipe, es un texto que pretende enseñar estrategias y mecanismos para la conservación del poder. Aún, con la utilización de formas de gobierno nada convencionales y por demás –en muchos aspectos- execrables. Estas características que envuelven el texto de Maquiavelo son los que han producido rechazo. Pero ello, en teoría porque en verdad, las sugerencias y consejos estampados en esta obra, han sido permanentemente puestas en práctica sin ningún rubor por muchísimos líderes y personajes históricos que han detentado el poder. Pero también, por quienes han estado a su lado. Decía un viejo político de Vargas, que él era un militante de la cosa pública de 24 horas y que, las pocas que dormía, lo hacía con El Príncipe bajo su almohada. De hecho, se mantuvo como cabeza de su partido durante muchos años llegando –incluso- a ejercer cargos de relativa importancia política y un poder omnímodo en la región (estado Vargas). Ninguno tan maquiavélico como José Rubín de Armas. Hasta que apareció Hugo Chávez Frías.

Las razones políticas, sociales y económicas para que accediera el Comandante Chávez al poder, no es materia de análisis en este escrito. Pero sí, aquellos/as que se montaron en la figura de esta arrolladora personalidad, para acceder a cargos de administración pública sin tener las debidas credenciales humanas, políticas y mucho menos de liderazgo. He aquí, que comienza una etapa en la vida pública de esta Bolivariana Venezuela, en la que se desataron y siguen al garete las más variadas y detestables historias de intrigas, zancadillas, vagabunderías y toda suerte de prácticas cizañeras para acceder al poder o mantenerse y medrar a su sombra.
Hace poco, durante el viaje que realizó el primer magistrado de la República a la Confederación Rusa uno de los puntos en la agenda de trabajo fue, efectuar una reunión con la Duma rusa (Parlamento de la Confederación) y uno de los diputados le hizo una pregunta al Presidente Chávez, a propósito de un comentario acerca de los casi 6 millones de personas que se inscribieron para la constitución del Partido Socialista Unido de Venezuela hecho por el mismo Presidente, la interrogante fue poco más o menos así; “Con relación a la cantidad de personas que dice usted se han inscrito en el PSUV, yo pienso que lo satisfactorio no es la cantidad de aspirantes registrados, sino la formación política de esta gran multitud de militantes. Es decir, la calidad. No se debe repetir el mismo error cometido en la antigua Unión Soviética ¿Qué se ha hecho para garantizar la ideologización de este órgano político partidista? Independientemente de la respuesta del jefe del ejecutivo nacional, esta es una de las incógnitas claves para definir este proceso político venezolano. ¿Realmente son socialistas los elementos que conforman la estructura política dirigente que acompaña al Presidente? O, por lo menos, ¿Tienen un pensamiento de vanguardia? ¿Cómo creer que una individualidad, nacida, criada y formada en la llamada Cuarta República, que nunca tuvo ninguna actividad socio política popular y que, por el contrario, tienen muchos de ellos formación militar al más rancio estilo de la Escuela de las Américas, poseen un pensamiento de avanzada, nada más y nada menos que Socialista? Eso no se lo creen ni en su casa. Pero es esta casta y otras no menos descalificadas las que acompañan al Presidente en su largo y tortuoso camino de hacer revolución en nuestro país. Son ellos, los que han ocupado los cargos más relevantes no sólo en la administración pública central, sino también en la mayoría de los Estados y municipios. Pero también son los civiles que se alzaron con cargos de elección popular, los que han reproducido (y muchas veces elevada a la enésima potencia) los vicios más execrables del reciente pasado período histórico político venezolano. De esta forma, las intrigas, marramucias, insidias y toda suerte de prácticas deleznables de descalificación socio políticas, se han hecho un lugar común en esta era revolucionaria nuestra. Todo, con la finalidad de moler posibles enemigos no de la revolución, sino aquellos que amenacen sus egoístas intereses. La tarea entonces es titánica

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REVERÓN

REVERÓN
Reverón se hizo famoso por sus muñecas de trapo. Las confeccionaba para tomarlas como modelos (Caled 2007)